A lo largo de la historia de la fe no han faltado quienes se han rebelado contra sus contenidos y enseñanzas. No pocos lo hacen cayendo en la dinámica de la tentación. ¿Cuál es ésta? La respuesta es fácil de encontrar: es la presentación de un pseudobien como meta. Se ve tanto en el caso de la serpiente ante Eva, que sucumbe, como del Demonio ante el Señor, quien triunfa evidenciando la raíz del mal. Como muestra del "misterio de la iniquidad" en acción, hoy una vez más el Ministerio de Pedro se ve cuestionado. Los ideologismos y racionalismos que sirven de torpe excusa, nada en verdad ocultan. Para quien retiene la memoria viva de la Iglesia y está atento a lo que ocurre hoy las cosas son siempre claras.
Así lo ha manifestado un reciente documento sumamente esclarecedor de la Congregación vaticana que preside el Cardenal Joseph Ratzinger: "Consideraciones de la Congregación para la Doctrina de la Fe (CDF) en relación con las actas del simposio sobre el 'Primado del sucesor de Pedro en el misterio de la Iglesia'".
Mensaje
"La Iglesia Católica es consciente de haber conservado, con fidelidad a la Tradición Apostólica y a la fe de los Padres el ministerio del Sucesor de Pedro", ha señalado el Papa. "Existe efectivamente una continuidad a lo largo de la historia de la Iglesia del desarrollo doctrinal sobre el Primado", destaca el documento de la CDF. La comunidad eclesial ha recibido, conservado y transmitido "las palabras de Cristo relativas a Pedro y a su rol en el grupo de los Doce. Por ello, ya en las primeras comunidades cristianas, como más tarde en la toda la Iglesia, la imagen de Pedro ha permanecido fijada como aquella del Apóstol que, a pesar de su debilidad humana, fue constituido expresamente por Cristo en el primer lugar entre los Doce y llamado a desarrollar en la Iglesia una propia y específica función. Él es la roca sobre la cual Cristo edificará su Iglesia; es aquel que, una vez convertido, permanecerá firme en la fe y confirmará a los hermanos; es, en fin, el Pastor que guiará a la entera comunidad de los discípulos del Señor".
¿Novedad?
El creyente bien informado en su fe sabe bien que esto ha sido, es y será así. El Papa es la roca sobre la que el Señor Jesús funda la Iglesia y con la fuerza del Espíritu Santo la despliega en la historia cumpliendo la tarea de prolongar su misión como Cuerpo Místico de Cristo. San Pedro es el fundador de la comunidad cristiana de Roma y su Obispo. Los Papas son los sucesores de Pedro. La CDF considera oportuno recordar esta magna realidad ante el olvido o confusión de algunos: "En la figura, en la misión y en el ministerio de Pedro, en su presencia y en su muerte en Roma -testimoniada por la más antigua tradición literaria y arqueológica- la Iglesia contempla una profunda realidad, que está en relación esencial con su mismo misterio de comunión y salvación: 'Donde está Pedro allí está la Iglesia'". La Iglesia desde siempre, y cada vez con mayor claridad, comprende que el servicio a la unidad en la fe que fue confiado a Pedro y a sus sucesores, los Papas, pertenece a la perenne estructura de la Iglesia universal nacida del costado de Cristo. Igualmente sabe bien que este don de la sucesión en el ministerio petrino y de su sacro primado universal está ligado a la sede de su martirio, Roma. El Papa, Obispo de Roma, es hoy como ayer Pedro. De allí la frase que confiesa esta verdad: "Tú eres Pedro".
Complementariedad
Así como San Pedro formó parte del Colegio Apostólico presidiéndolo efectivamente, el Papa, Obispo de Roma, sucesor de la Roca, sucesor de Pedro, forma parte y preside el Cuerpo de los Obispos. Los Pastores en comunión con el Romano Pontífice y bajo él, como sucesor de Pedro, tienen bajo su responsabilidad guardar la fe y proclamar el Evangelio a toda criatura. Primado y colegialidad no se oponen, se complementan. Obispos y los demás fieles no se oponen, se complementan en el diseño de Dios a su Iglesia. Así, la misión nuclear de conservar la fe y de evangelizar invita y alcanza al resto de la Iglesia, a los demás fieles, que con su oración y cooperación a las mociones del Espíritu Santo, cada uno según su propia condición, están llamados a desempeñar la misión que la Iglesia recibió de Dios.
Primado
El Papa por institución divina es sucesor de San Pedro como servidor de la Iglesia universal, como primado responsable del cuidado de todo el Pueblo de Dios. Así, el Pontífice tiene por la misión recibida plena, suprema y universal potestad sobre toda la Iglesia. Este ministerio petrino no es sólo exterior, sino que está inscrito en el corazón de cada porción de la Iglesia, desde donde se abre al ministerio de la unidad. El título con que es conocido el Papa: "Siervo de los siervos de Dios" rubrica hermosamente el don hecho por el Altísimo a su Iglesia en el ministerio petrino.
Artículo de Luis Fernando Figari aparecido en el diario “Arequipa al día” (Perú) el 11 de noviembre de 1998
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