El pueblo croata está jubiloso. La Iglesia en Croacia se ha volcado a las calles para recibir al apóstol de la paz y de la reconciliación, el Papa Juan Pablo II. Es la segunda visita del Sumo Pontífice a esta tierra que aún muestra los vestigios dolorosos de la violencia que ha experimentado. En esta ocasión el Papa trae, también, junto a su presencia como Vicario de Cristo la invitación a adherirse al Señor con toda la mente, con todo el corazón, con toda la acción. Los católicos croatas como comunidad empeñada en la vida cristiana reciben el mensaje evangelizador del Papa con un entusiasmo y un júbilo especial. Un testigo de la fe y del recorrer los caminos del Señor es elevado a los altares. Se trata del sufrido y heroico Pastor de Zagreb, el Cardenal Alojzije Stepinac.
Con un gran título extendido de lado a lado, el diario de la Ciudad del Vaticano, L'Osservatore Romano, anuncia: "El heroico Cardenal de Zagreb Alojzije Stepinac es Beato: es la victoria de la Cruz de Cristo". Se trata de un eco de la homilía del Santo Padre ante al menos medio millón de católicos entusiastas participantes en la solemne celebración de la Eucaristía en la explanada del Santuario de Marija Bistrica, en la que el Papa ha beatificado al antiguo Arzobispo de Zagreb. Comentando la lectura del Evangelio, "Si el grano de trigo que cae en la tierra no muere, se queda solo; pero si muere da mucho fruto", el Santo Padre ha señalado: "Estamos hoy colmados de alegría al rendir juntos gracias a Dios por el nuevo fruto de santidad que la tierra croata ofrece a la Iglesia en la persona del mártir Alojzije Stepinac, Arzobispo de Zagreb y Cardenal de la Santa Iglesia Romana". El Arzobispo se une a una larga lista de mártires de esa tierra a lo largo de los siglos. El Sumo Pontífice recordó que si bien el "Beato Alojzije Stepinac no ha vertido su sangre en el sentido exacto de la palabra, su muerte ha sido causada por el largo sufrimiento que experimentó. Los 15 últimos años de su vida fueron un continuo sucederse de vejaciones en medio de las cuales ha expuesto con coraje su propia vida para testimoniar el Evangelio y la unidad de la Iglesia. Para usar las palabras del Salmo, él pone en las manos de Dios su misma vida (ver Sal 16,5)". "El Cardenal Arzobispo de Zagreb, una de las figuras prominentes de la Iglesia Católica -dijo el Papa-, después de haber sufrido en su propio cuerpo y en su propio espíritu las atrocidades del sistema comunista, es ahora entregado a la memoria de sus connacionales con la luz fulgurante del martirio".
Brújula para el pueblo
En la homilía pronunciada en la Eucaristía en la que ha sido proclamado Beato Stepinac, el Sumo Pontífice destacó que "con su itinerario humano y espiritual el Beato Alojzije Stepinac ha ofrecido a su pueblo una especie de brújula con la cual orientarse. En ella los puntos cardinales son: la fe en Dios, el respeto al ser humano, el amor a todos hasta el perdón, la unidad de la Iglesia guiada por el Sucesor de Pedro. El sabía bien que no se puede negociar con la verdad, pues la verdad no es negociable. Por ello aceptó el sufrimiento antes que traicionar su propia conciencia y desatender la promesa dada a Cristo y a su Iglesia". El Santo Padre destacó que en esa gesta el nuevo Beato no estuvo solo, sino que tuvo junto a sí personas llenas de coraje que para defender la unidad de la Iglesia y su libertad no vacilaron en sufrir prisión, maltratos y hasta el derramamiento de su sangre. "Escuchemos hoy su urgente llamado al perdón y a la reconciliación. Perdonar y ser reconciliado es purificar la propia memoria del odio, del rencor, del deseo de venganza; significa reconocer como hermano incluso al que nos ha hecho daño; significa no ser dominados por el mal, sino vencer al mal con el bien (ver Rom 12,21)".
Fiesta de gratitud y reconciliación
El Pastor que sufrió las inquinas del régimen pronazi y que era llamado "amigo de los hebreos" por su labor en defensa de los perseguidos y por sus denuncias contra toda vejación de la vida y dignidad humana, y que luego fuera juzgado y condenado en una farsa judicial por el régimen marxista de Tito, se alza hoy desde los altares invitando a su pueblo a recorrer el camino de adhesión a la fe y a vivir la reconciliación. "Con el auxilio de la divina gracia cumpliré mi deber hasta el final -había dicho el Cardenal- sin miedo y sin odio hacia nadie".
El antiguo presidente la Sociedad Americana Judía, Louis Breiner, al conocer la condena del Arzobispo por el régimen de Tito como colaborador nazista señalaba: "Nosotros los judíos protestamos contra semejantes calumnias. Conocemos su pasado y podemos decir que desde 1934 fue un sincero amigo de los judíos. No ocultó sus sentimientos, ni siquiera en tiempos de la brutal persecución del régimen de Hitler". El Beato decía en 1943: "Todo hombre lleva la huella de Dios Creador, independientemente de su raza, nacionalidad o cualquier otra diferencia, y sus propios derechos no deben ser limitados ni violados". Tal fue el escándalo del juicio político del Pastor nacido en 1898, en Brezanic, que el famoso disidente marxista Djilas, autor del libro-denuncia "La Nueva Clase", señalaba ya en 1956: "Para decir con honestidad la verdad, creo, y no sólo yo, que Stepinac es un hombre íntegro, cuyo carácter firme es imposible de ser quebrado. Ha sido injustamente condenado". Años después, el Parlamento Croata, en 1992, rehabilita póstumamente al Cardenal Stepinac y declara que el veredicto de 1946 fue motivado políticamente por los secuaces de Tito ante la negativa del Cardenal de producir un cisma y crear una "iglesia" nacional croata independiente de Roma. Hoy el Beato Stepinac, llamado a la presencia de Dios en 1960, se alza como una luminaria en medio del dolor y sufrimiento de su pueblo, señalando el horizonte del camino en la fe y la confianza en la vida cristiana que en la Iglesia se ofrece a todo hombre y mujer que se adhiere al Señor Jesús y lo sigue.
Artículo de Luis Fernando Figari aparecido en el diario Arequipa al día (Perú) el 6 de octubre de 1998
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