Subsidios/Escritos de Luis Fernando/

La ola que crece

Entrevista en diario "El Mercurio" de Chile
30 de Marzo de 2003
POR ANA CAMPOS

 

Se define como un "hermano" o " religioso" que ha consagrado su vida a Dios, aunque su hábito difiere al de un monje. Viste chaqueta y pantalón negro. Luis Fernando Figari es el Fundador y Superior General del Sodalitium Christianae Vitae ( SCV), un movimiento religioso que nació en Perú en la década del '70 y que ya se ha exportado a casi toda América Latina y a cuatro naciones europeas. En Perú cuenta con 14 mil integrantes, 400 consagrados, 19 sacerdotes y un obispo. Además tienen varios colegios y una universidad.

Aunque los sodalicios llegaron a Chile recién hace cinco años - invitados por Moneñor Francisco Javier Errázuriz- , su presencia ya se siente en diversos sectores. Tienen una casa en Ñuñoa donde viven nueve jóvenes consagrados y un sacerdote, un Centro pastoral en Maipú que atiende a ocho mil familias, colaboran con parroquias y entregan catequesis a diversos colegios, varios del sector oriente. Incluso ya hay algunos jóvenes chilenos consagrados. Además prestan ayuda a los más desposeídos, a través de diversas instituciones que pertenecen al Sodalitium Chistrianae, como la hermanas de las Siervas del Plan de Dios que atienden ancianos en la Fundación Las Rosas.

El Sodalitium es una familia que crece en Chile y que tendrá una gran reunión con su Fundador en el Primer Encuentro de la familia Sodálite, el próximo martes en el Centro de Convenciones de CasaPiedra.

 

Ayuda a los pobres

Luis Fernando Figari es el gran artífice de esta obra. Nació en Lima en 1947 y estudió en el colegio Inmaculado Corazón y en el Santa María, lugares que contribuyeron a forjar una profunda piedad mariana. Desde niño tuvo el deseo de hacer algo para ayudar a los más pobres, hasta que descubrió que la única solución pasaba por cambiar el corazón humano y que para ello era fundamental la relación con Dios. Estudió Teología y pensó ser sacerdote, pero luego de conversar con el Arzobispo de Lima llegó a la determinación de que su camino era avanzar como laico.

El 8 de diciembre de 1971, un grupo de ocho jóvenes se comprometieron a vivir en profundidad la vida cristiana, y nació el Sodalititum Christianae Vitae. Desde ese día el movimiento creció como ola y hoy a él pertenecen seis fundaciones que incluyen congregaciones religiosas, una asociación de laicos y laicas consagradas, y el Movimiento de Vida Cristiana. El Sodalicio de Vida Cristiana fue finalmente aprobado por el Papa Juan Pablo II en julio de 1997, quien los llamó "artesanos de reconciliación en el mundo actual". Sus integrantes se consagran al apostolado en especial con la juventud, en numerosas obras solidarias con los pobres y en obras de evangelización de la cultura y las familias.

Hoy en la Iglesia Universal existen solamente dos sociedades con sacerdotes y laicos gobernadas por un laico y una de ellas es el Sodalitium. Luis Fernando Figari además de ser su Superior, es miembro consultor del Pontificio Consejo para los Laicos .

 

- ¿A qué atribuye el crecimiento del SCV?

- El Sodalitium entrega una respuesta, es actual, moderno. Estamos insertos en medio del mundo y llevamos el evangelio al mundo. Jesús nos muestra cómo entender a los demás, nos da la clave. Hay un espacio para la conversión personal, para vivir la fe , para ayudar a los hermanos, para cooperar con la construcción de un mundo más humano. El SCV es un ámbito comunitario.

 

- ¿Cree que en Chile, donde hay otros movimientos muy arraigados, el Sodalitium tendrá la misma acogida que en Perú ?

- Cada Movimiento tiene su propia espiritualidad, en el nuestro es la piedad filial a María, y creo que hay espacio para todos. Veo un país en que el elemento espiritual es central para el futuro. Entre los jóvenes, los adultos y las parejas hay un hambre fuerte de Dios, hambre de aquellos que se encuentran tanto en la bonanza económica o en la pobreza.

 

- En Perú el Sodalitium ha llegado a muchos jóvenes. ¿Cómo logran atraerlos?

- Presentamos la fe en una forma personal y juvenil. Es un camino atractivo porque invitamos a que se descubra como una persona tiene una tarea en el mundo y que capte el Plan de Dios. El joven en general es apático o se rebela frente a un mundo materialista que no responde a sus inquietudes y cuando encuentra al Señor, responde desde esa hondura y profundidad.

 

- ¿A qué atribuye hoy la falta de vocaciones en Chile, en comparación con otros países de América?

- La vocación es el llamado de Dios a la plenitud tanto para el matrimonio entendido como el camino de santidad, a la vida consagrada y al sacerdocio. El Señor nunca deja de llamar, el problema son los corazones que no escuchan. Las condiciones ambientales y familiares ayudan.

 

- ¿Cómo afronta el SVC la crisis por la que pasa el sacerdocio?

- El proceso de secularización ha llevado a la pérdida de identidad de los ministros de la Iglesia y también a la pérdida de identidad de muchos católicos que no conocen su fe y que la viven como una opción de mercado, se selecciona lo que agrada y se deja lo que desagrada. La Iglesia debe recuperar el sentido de su identidad respondiendo a la vocación a la cual Dios la llama. En nuestras comunidades los sacerdotes hacen su labor, viven su vocación específica que implica un ministerio ordenado dentro de la Iglesia y la consagración plena a la labor de ser otro Cristo en la vida litúrgica y sacramental de la Iglesia. Por ello la importancia del laico consagrado que se convierte en una gran ayuda a la labor sacerdotal. Contribuye al reino de Dios a través de todas aquellas obras que no requieren ordenación ministerial: catequesis, educación, medios audiovisuales, atender enfermos, ayudar a los más pobres etc. Los laicos consagrados somos religiosos que hacemos votos de castidad, obediencia y comunicación de bienes y nuestro compromiso es dar toda nuestra vida al servicio de los hermanos.

 


 

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