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¿Nuevos clásicos?

 

Hoy no es extraño que se califiquen como "clásicos" a diversas películas, e incluso a series de TV, adornadas con los blasones de la popularidad. "Star Wars", "Planeta de los Simios", "Star Trek", "Highlander" y sus secuelas, así como "Babilonia 5" y otros, constituyen para muchos "los nuevos clásicos". A ellas recurren como entretenimiento las personas, y de paso absorben perspectivas que influencian su visión de la existencia. Pues, aunque puedan pasar por ser sólo una forma de pasatiempo, no es posible ignorar que tienen un mensaje.

El entusiasmo por la aventura o el atractivo del misterio que en alguna forma pueden despertar estas películas no deben hacer descuidar el universo significativo que tienen como trasfondo. ¿Qué mensaje portan estos llamados "nuevos clásicos"? Usualmente, junto al entretenimiento, ofrecen una visión sutilmente cargada de ideas y desvalores que impactan sobre la visión cristiana de la vida y la relación del ser humano con Dios. La falta de atención puede hacer que ellos se absorban acríticamente, incluso quizá, y es lo más frecuente, sin que el espectador se percate de que los está recibiendo.

En el corto espacio disponible no se puede analizar en extenso todos estos fenómenos cinematográficos y su parafernalia, pero sí apuntar breves consideraciones en torno al trasfondo de algunas de estas películas y series.

 

"Star Trek"

El fenómeno de la "startrek-manía" a la que da origen Gene Roddenberry, desde que lanzó su película piloto "La Jaula", y la sucesiva aparición en la pantalla chica desde 1967 de Star Trek y las tres series que la siguieron, así como las películas para la pantalla grande, es en verdad sorprendente. Sea como fuere que se cuenten las generaciones, son muchos millones de personas las que a lo largo de los años han visto estas películas.

La transmisión de una cosmovisión y una filosofía a través de todo el vistoso despliegue de imágenes y no pocas veces recreativos guiones es algo incuestionable. Un análisis permite descubrir un trasfondo racionalista, un reduccionismo naturalista y una "fe" en la ciencia y la tecnología como medio de resolución de todos los problemas. Se puede constatar también una sutil ateología o prescindencia de Dios. La religión es presentada como algo meramente subjetivo, con una cierta funcionalidad psicológica o social en determinados mundos, usualmente con rasgos primitivos. Aunque Roddenberry no evidencia todo el alcance del sutil mensaje que transmiten sus obras, es conocida su activa militancia en las filas de un cierto "humanismo" secularizante y naturalista. Las películas y las series terminan siendo parte de una transferencia ideológica hilvanada en mitos futuristas de rasgos optimistas. Todo está muy bien envuelto en un exitoso medio de entretenimiento en el que los logrados efectos especiales y las aventuras inacabables cumplen con atraer la atención del espectador e incluso cautivarlo.

 

"Tierra: conflicto final"

La misma línea que se percibe en todo el grupo que podemos llamar "startrek" se puede constatar en otra producción, tras las huellas de Roddenberry. Hacia 1977 el cineasta habría redactado las líneas generales de una nueva fantasía. Tras su fallecimiento en 1991, su esposa Majel Barret Roddenberry habría encontrado el proyecto de guión. Junto con David Kischner, y otros entusiastas, se lanzaron a producir una nueva serie como homenaje a las ideas de Roddenberry, en la misma filosofía de "Star Trek". No es ningún secreto que el inventor de "Star Trek" y "Tierra…" se movía en ciertos parámetros ideológicos. Incluso sus simpatizantes han formado un centro para explorar los alcances ideológicos y filosóficos de las obras de Roddenberry, dedicándole lo que llaman "Esfera filosófica".

En octubre de 1997, en la TV empezaron a aparecer los primeros capítulos de "Tierra: conflicto final". El proyecto apuntaba a extenderse de tres a cinco años, dependiendo del éxito. La historia se sitúa en un futuro indeterminado en el que llegan a la Tierra unos alienígenas llamados taelons. Fiel a la visión optimista de Roddenberry, la obra presenta a estos seres de otra galaxia llegando en aparente paz a ofrecer dádivas de su avanzada tecnología. Su ciencia y técnica es rápidamente puesta a resolver problemas, como por ejemplo el hambre o la lentitud en los viajes. En un período de tres años los taelons se vuelven sumamente populares, siendo llamados: "Los compañeros". Sin embargo, hay un grupo de humanos que desconfían de ellos buscando descubrir la agenda secreta de los alienígenas. Surge así la resistencia, la que establece su cuartel general bajo una iglesia de arquitectura tipo gótica.

Hasta acá, más allá de no ser una distopía como "V" (Visitantes) -aquella mini-serie que apareció en las pantallas en mayo de 1983, y que además de los alienígenas que llegaron a la Tierra con ofertas de amistad y dádivas tecnológicas y la resistencia que surgió ante ellos, tuvo un segunda temporada llamada curiosamente "V: La batalla final"-, la historia de los taelons pasaría como un pasatiempo de fantasía utópica más, una serie de películas optimistas sobre un futuro encuentro entre humanos y extraterrestres, haciendo un poco como contraparte de la parecida aventura que relata "V". Pero no es así.

La equivocidad de las fronteras del bien y el mal, que algunos aplauden en favor de ofrecer una flexibilidad en la serie, termina por oscurecer las fronteras morales, y a la larga favorecer un relativismo ético. La ateología de la línea startrek tuvo que ceder, al parecer por la insistencia del coproductor Kischner, que argüía que "el hombre necesita creer". A cambio de ello aparece un culto a los taelons considerados como deidades bajadas del cielo: "la iglesia de los Compañeros". También se hace presente un sincretismo religioso expresado, por ejemplo, de manera mítica en un mosaico en el que un antiguo visitante taelon aparece en el lugar central rodeado por Shiva, Buda, Cristo y la Virgen María. Nada se explica de la imagen; ella queda allí como un mudo testigo del hilo que se irá desenvolviendo en un segundo plano en el desarrollo de la serie. Ya en otro capítulo se ha visto que las imágenes de diversos cultos sobrepuestas parecen mostrar la imagen de un taelon. El "todas las religiones son iguales" y el "todas sus creencias tienen una explicación natural", al igual que otras de semejante calaña, son ideas latentes en la serie cuya presencia se descubre en momentos como los referidos.

El sincretismo y la banalización de la religión, reduciéndola a una superstición naturalista, terminan por recoger una de las perspectivas de Roddenberry. En definitiva todas las religiones serían fruto de una especie de fenómeno subjetivo que respondería a motivaciones psicológicas o sociales del ser humano, y significativamente nada más.

Entre los muchos sucesos que pueden llamar la atención en esta serie está el de unos "implantes ciber virales" que hacen que los humanos reorienten sus lealtades en favor de los taelons y, al tiempo que potencian sus facultades mentales, reciben una transferencia de memorias intencionalmente manipuladas. El tema de la identidad y lo que ello significa para la persona es infradimensionado. El asunto de la libertad, que es fundamental para el ser humano, es ignorado totalmente, haciendo desaparecer la gravedad de lo que tales implantes significan como esclavitud motivacional en medio de la trama de los sucesivos capítulos. ¿En qué medida el espectador que mira la pantalla como un pasatiempo va asumiendo el mensaje que transmite sobre el ser humano y la religión? Ciertamente es un incógnita capital que queda abierta.

 

"Babilonia 5"

Es otra de las series espaciales que hoy abundan. Fue creada y promovida por J. Michael Straczynski, quien además produjo otra serie similar, "Cruzada", que duró pocas semanas. Se dice que hacia 1987 ya tenía planeados el tema y duración. El primer capítulo salió al aire en enero de 1994 y se difundió por cinco años.

Los relatos comienzan en el año 2257, luego que los centauri, una raza alienígena, llegase a la Tierra ofreciendo su tecnología de aeronaves y puertas de salto espacial a cambio de baratijas terrícolas. Con este impulso la Tierra se convirtió en un importante actor en la política y el comercio intergaláctico. En un momento de la historia las naves terrícolas se toparon con los mimbari, un pueblo de místicos, trabajadores y guerreros. El encuentro fue desafortunado y dio lugar a una guerra. A punto de invadir la Tierra, la flota mimbari se rindió sin que mediara explicación alguna. A lo largo de la serie se descubrirá que ello ocurre pues algunos de la casta religiosa -entre los que se encuentra uno de los personajes centrales de Babilonia 5: Delenn- habían descubierto esotéricos lazos de los mimbari con los terrícolas.

Para evitar futuras desavenencias y guerras se concibe el proyecto Babilonia, como una especie de parlamento intergaláctico. Se trata de una gigantesca estación espacial que alberga a un cuarto de millón de seres de diversos planetas. Los cuatro primeros intentos por construirla fracasaron. De allí que la base y la serie lleven el nombre de Babilonia 5.

No es posible hacer una presentación de los cinco años de la serie. La trama es sumamente enmarañada; los grupos y personajes, muchos. Hay aventura, guerra, política, diplomacia, amor, magia, espectáculos exóticos, conflictos de conciencia, fuerzas ocultas, telepatía, religiones, viajes en el tiempo, así como una atmósfera misteriosa lo suficientemente significativa como para llamar la atención.

El autor abiertamente se confiesa ateo, aunque también declara ser respetuoso de las creencias de la gente. El hecho es que la serie tiene muchos temas pertinentes a la religión. Está la casta religiosa de los mimbari, con su creencia en un universo divinizado, y su presencia clave en el origen y desarrollo de la serie. Están los vorlon, unas creaturas luminosas que cada pueblo ve como los ángeles. También están las sombras que provienen de un lugar llamado Z'ha'dum y que son una especie de demonios en permanente lucha contra los vorlon. Esto de la luz y las tinieblas tiene ecos bíblicos, pero se presentan en otras coordenadas. Cuando el espectador cree haber establecido que unos son buenos y otros malos, resulta que se equivoca. Algo de la visión taoísta del equilibrio del ying y el yang parece estar detrás de la filosofía de estos poderosos seres "titiriteros" cuyo objetivo es semejante: el equilibrio de los pueblos del universo. De paso el nombre del lugar donde se concentran las belicosas sombras y sus aliados tiene no sólo una resonancia onomatopéyica al Khazad-Dûm de la obra "El Señor de los Anillos", de J.R.R. Tolkien, sino una función semejante: centro de creaturas malignas; y en ella la acción del Gandalf, de Tolkien, es también análoga a la del Comandante Sheridan, responsable de Babilonia 5. Las analogías con la obra de Tolkien son mayores, pero ese no es el asunto.

En la serie de Straczynski hay más de una parodia del cristianismo. Se acaba de señalar a Sheridan quien es vuelto a la vida luego de sacrificarse y morir, en lo que se percibe como caricatura de la resurrección. Él es la clave, haciendo las veces de un mesías, un elegido. También hay una alusión de visos trinitarios, en la que se puede ver un impío paralelo del Apocalipsis: "Yo soy el alfa y la omega, dice el Señor Dios, el que es, era y será, el Todopoderoso". En un episodio central un personaje revela el secreto de la religión mimbari diciendo: "Ustedes son tres, y son uno solo. Juntos son el 'uno'; tú (Sinclair) eres el que era; tú (Delenn) el que es; tú (Sheridan) el que será. Tú (Sinclair) eres el principio de la historia; tú (Delenn) la mitad ; tú (Sheridan) el final de la historia".

Las diversas alusiones a temas religiosos y personajes, el carácter sincrético, el mito de los antiguos, arquetipos jungianos, las reductivas referencias trinitarias, las esotéricas ocurrencias en lo que se presenta como fluctuantes líneas de tiempo, todo muestra un espectáculo en el que se va deslizando un visión religiosa contraria a la cristiana.

 

"Planeta de los Simios"

La película original tiene como base una novela del mismo título escrita por el francés Pierre Boulle, quien también escribió "El puente sobre el río Kwai". Fue producida en 1968. A ella siguieron "Bajo el planeta de los simios" (1969); "Escape del planeta de los simios" (1971); "Conquista del planeta de los simios" (1972); "Batalla por el planeta de los simios" (1973); además de dibujos animados y otras expresiones. Incluso ahora se habla de una nueva película adaptando el tema original de Boulle.

La trama se funda en la teoría que en el espacio el tiempo pasa más lentamente que en la Tierra. Con ese presupuesto fue lanzada una nave espacial. Diversos incidentes llevan a la nave a un lugar desértico en un planeta "desconocido", luego de haber transcurrido unos 2,000 años. Tres de los astronautas sobreviven inicialmente y muy pronto descubren otros seres humanos, pero en estado primitivo. Casi al mismo tiempo se produce una batida en que los humanos son cazados por gorilas. Tras el desconcierto y la angustia, el personaje principal George Taylor (representado por Charlton Heston), que es el único que quedará vivo de los tres viajeros, se experimenta tratado como un animal, y sin poder hablar, pues ha sido herido por una bala.

Taylor se descubre en una sociedad de simios, estratificada y con cierta tecnología capaz de haber producido la rueda, armas de fuego, e incluso con una ciencia médica que permite realizar lobotomías. Tras mucho esfuerzo logra convencer a una antropóloga chimpancé de que puede escribir, leer y hablar. El humano y la mona logran comunicarse; esto es posible porque en la sociedad simia se habla inglés. La trama sigue con el enfrentamiento nacido del descubrimiento de un hombre que habla y escribe con las verdades religiosas que gobiernan la sociedad simia, liderada por una especie de clerocracia. La parodia del enfrentamiento de la ciencia con la religión es llevada a extremos de ilogicidad.

Obviamente a Taylor le parece una sociedad al revés: los monos son los seres inteligentes y los seres humanos los animales. La presencia de un ser humano que es capaz de hablar e incluso gritar a un simio: "¡No me toques, condenado mono sucio!", pasa de ser la insubordinación de un animal esclavo a una aberración que desafía las creencias básicas de esa sociedad. Finalmente logra escapar con una pareja que da ciertas señas de una sensibilidad mayor, Nova, y un grupo de chimpancés que buscan refutar la ceguera de sus autoridades religiosas realizando una expedición a lo que se llama la "zona prohibida". Al final el Dr. Zaius, que así se llama el orangután, custodio de la fe, revela que conocía que el hombre había sido el señor del planeta en tiempos remotos, pero que su agresividad lo había llevado a la destrucción de sus sociedades. Culmina la trama con el descubrimiento de una parte de la estatua de la libertad que está frente a Nueva York, y el descubrimiento de Taylor de que estaba en la Tierra tras un holocausto nuclear.

La película presenta a la religión como fundada en un engaño, y en la negativa de ver la verdad, no sólo la que se presenta por la irrupción del ser humano dotado de palabra y conocimientos, sino también de la verdad histórica. Los prejuicios son evidentes; las metáforas, transparentes. La religión es vista como una manera de huir de los orígenes, de no querer reconocer el proceso evolutivo, cuya hipótesis sirve de fundamento no sólo a la primera película sino a toda la serie. Todo ello a pesar que Zaius en un momento da muestra de conocerlos, aunque considera que no se deben divulgar. Este reconocimiento del defensor de la religión de los simios sirve para dar otro paso, mostrando a la religión y a sus autoridades como represivos y como custodios de un determinado orden social. La destrucción y enterramiento de las pruebas de la inteligencia de los seres humanos descubiertos en la cueva de la "zona prohibida" es la plástica expresión de estas características.

 

Continúa la serie

"El planeta de los simios" resultó una película taquillera. Hollywood vio la perspectiva de un negocio, y planeó una secuela: "Bajo el planeta de los simios". El tema de la guerra atómica y sus consecuencias sirvió de nexo, así como la presencia de Heston/Taylor y de Linda Harrison/Nova. Taylor desaparece en Nueva York. Una segunda aeronave lanzada después de la primera llega a la zona de Nueva York. Brent, sobreviviente de este segundo vuelo, encuentra a Nova y se dirigen juntos a Nueva York. Allí descubren una sociedad subterránea de telépatas mutantes. Mientras esto ocurre un poderoso ejército simio ha ingresado a la "zona prohibida" sospechando que ése fuese el lugar de origen de Taylor.

En una casi derruida catedral de San Patricio se encuentra una poderosísima bomba atómica que los mutantes veneran en un extraño culto que nuevamente sirve en la trama para argüir la inconsistencia de las creencias religiosas y mofarse de la divinidad, lo que va resultando una constante del grupo de películas. "Que la bendición de la bomba todopoderosa y la hermandad de la lluvia radioactiva descienda entre nosotros este día y para siempre" rezan los mutantes, en medio de cánticos de visos religiosos, en el "templo" de la bomba. La parodia pseudo religiosa llega aquí a su clímax, dando paso al resto de la acción.

La explosión atómica, producida por Taylor, con la que termina la segunda película, parece que no resultó motivo suficiente para detener la afición por el tema de la sociedad de los simios y los humanos. La siguiente película, el "Escape", es un viaje espacial del futuro al pasado de Cornelio, Zira, los chimpancés que apoyaron a Taylor, y Milo, otro científico simio. La nave es la de Taylor que ha sido reconstruida, y aterriza en California. Milo, Cornelio y Zira son eventualmente muertos en el siglo XX. Los sobrevive su hijo que se llamará César y quien en la cuarta película, "La Conquista", hacia mediados del primer siglo del segundo milenio, liderará la rebelión de los monos contra los humanos.

En la última película, la "Batalla", se cierra el ciclo de tiempo y espacio. Un grupo de humanos y simios coexisten en medio de un oasis en el desierto. Otro grupo de humanos sobrevivientes de la explosión, medio mutantes, los combate y es derrotado. Poco antes César ha ido a la derruida ciudad de San Francisco, en búsqueda de las grabaciones de las declaraciones de sus padres, para conocerlos y para saber del futuro. Tras las reflexiones de un sabio orangután, se pregunta si en otra línea de tiempo simios y humanos pueden coexistir, o si se repetirá la historia. La interrogante latente en estas últimas películas es si el retroceso al pasado alterará el futuro en una distorsión de la llamada línea de tiempo, o incluso si el futuro es producido por ese viaje.

En la película final, además de consolidarse una hipótesis evolucionista al nivel de "hecho visual", la religión es presentada en forma naturalista, originada por las creaturas mismas para responder a sus necesidades y al orden de la vida social. Precisamente la parodia religiosa llega hasta considerar a César, el hijo de Zira y Cornelio, "nacido milagrosamente", como el elegido. Todo el ciclo secularizante, percibido desde el primer film, y que se ha analizado ya, se expresa con las imágenes de la lección religiosa de un custodio de la fe a los niños humanos y simios que, reunidos en el 2670, recuerdan los orígenes históricos de cómo se forjó la convivencia pacífica. "En el principio Dios creó al hombre y a la bestia para que viviesen en paz". La alusión a la Biblia es notoria. Una vez más la religión es presentada, con la plasticidad propia del medio, como un invento para garantizar la convivencia social.

 

"Highlander"

Son ya varias películas, una muy exitosa serie de TV mostrada en cerca de 70 países, libros, clubes, aficionados con sus símbolos, recuerdos y todo lo que cada una de estas series o grupos de películas va generando a su paso. ¿De qué trata? De personas, que habiendo muerto, se descubren inmortales en la tierra: "Los inmortales". Mucho de efectos especiales, paisajes, recorridos históricos por la técnica de "flashback" o recuerdos, misterio, aventura, ocultismo, demonología. Toda una combinación que hace un cóctel atractivo a muchos paladares. Eso explica el éxito, en especial de la serie televisiva que ha alcanzado seis temporadas.

Aunque el tema de la inmortalidad forma el núcleo del género "highlander", no parece tener relación con la noción de inmortalidad de la persona después de la muerte, de la vida que se prolonga en un más allá, idea que se encuentra difundida en las culturas desde los tiempos más remotos. Tampoco está ella ligada a un contenido ético. De manera semejante, no parece relacionarse con la noción de disolución en el absoluto de otras culturas, menos aún con el panteísmo en el que una inmortalidad personal carecería de sentido. Ni tampoco con los míticos paraísos taoístas de Tung y His Hua y sus leyendas. No es un asunto de una especial longevidad. Quizá algo tenga que ver con la alquimia y el mito del "elixir vitae", el "elixir de la vida", que supuestamente prolongaría indefinidamente la vida. O tal vez con una copia del mítico Olimpo griego con la inmortalidad de sus dioses trasladada a los "héroes highlanders" humanos. Con ese salto mítico se podría pensar también en la "inmortalización" de algunos mortales por los del Olimpo. En todo caso un reinterpretado vampirismo podría ser una clave.

Las películas forman una parte menor del fenómeno. Todo parece originarse con un fantasioso guión de un estudiante, Gregory Widen, que logra hacerse paso. Entusiasma al dúo Peter Davis y Bill Panzer, impulsores de todo el fenómeno. En 1986 sale la primera película "Highlander", que relata una historia que se desarrolla inicialmente en 1536, en Escocia, que es conocida como "tierra montañosa", "tierra alta", "High Land", de allí el título. Un miembro de un clan, Connor MacLeod, es herido de muerte y se recupera como si nada hubiese ocurrido. La gente lo rechaza porque lo consideran una aberración. Tras un tiempo se encuentra con un tal Ramírez, quien alega ser un antiguo egipcio que ha pasado mucho tiempo en España, y le revela que es un inmortal, enseñándole las reglas de lo que llaman "el juego": al final del tiempo se producirá una reunión de combate de la que quedará sólo uno. Los inmortales sólo pueden morir si son decapitados. Es por eso que llevan espadas, y es común que se maten unos a otros, por aquello de que "sólo puede quedar uno". El mal, representado por un tal Kurgan, se enfrenta con MacLeod en un Nueva York de nuestro presente. El asunto termina en medio de vistosos fuegos artificiales resultado de la transmisión de un fenómeno de luminosa electricidad que se produce con el decapitamiento de un inmortal por otro, y el engullimiento por el sobreviviente del fuego interior ajeno. En vez del vampirismo al que se vinculaba este tipo de inmortalidad aparece el duelo y la decapitación; un toque aventurero que aspira a encubrir lo que en el vampirismo se hace evidente.

La secuela, "Highlander 2", proyectada en 1991, prueba ser una película de quinta categoría. Recurre a extraterrestres para justificar el fenómeno de la inmortalidad, con préstamos de la "mitología" de Superman. La tercera película, sale en el '94, ignorando tanto la segunda que fue un fiasco, como la competitiva serie televisada. Con el mismo MacLeod, se parece a la segunda por lo mal formulada de la trama y destaca por sus efectos especiales, junto a la fantasía.

 

La serie

Se inicia la serie en 1992, y es filmada hasta fines de 1997. Es la que ha generado el "boom" que se describía hace algunas líneas. Una serie paralela la acompañó por cierto tiempo, y su personaje principal, una inmortal llamada Amanda, terminó pasándose a la serie principal.

La serie "Highlander" gira en torno a otro escocés, Duncan MacLeod, nacido en 1592. Para el momento en que se desarrolla, viene siendo inmortal desde hace 400 años. La persona queda congelada en la edad en que recibió "su primera muerte" violenta. Hay todo un grupo de personajes más o menos constantes, varios centenarios y uno de cinco milenios, Metos. Uno de ellos no es inmortal, Joe Dawson, es "un vigilante"; pertenece a una organización secreta, fundada siglos atrás, que "observa" a los inmortales y registra sus historias. Muchos personajes van desapareciendo al ritmo de la serie. En ella se ve de todo en una compleja combinación que indica que, aunque es posible que exista un arco significativo, hay mucho de improvisación y de variaciones de la trama. Junto con desmesurados efectos luminosos, los escritores de la serie introducen elementos diversos, sin cuidar mucho la coherencia temática, con la intención de mantener entretenida a la audiencia, más fascinada por el dramatismo de la acción y los efectos especiales, que por el sentido del asunto.

Pero, una vez más, ¿es sólo entretenimiento? Además de mostrar toda una opción de transferencia de la inmortalidad de los vampiros a estos espadachines de toda edad, hay ideas que en modo alguno se pueden armonizar con la visión cristiana de la existencia. Obviamente esa inmortalidad es una mala caricatura de la auténtica vida después de la muerte. Por ello es irresistible el hacer un paralelo con la línea del vampirismo y su inmortalidad. Hay una indiferencia fundamental ante el hecho de las decapitaciones, aunque por momentos algunos de los personajes se muestren cansados frente a ello y hasta tengan algún episodio de escrúpulo. La mayor parte de las veces sorprende tanto cómo aparecen la espadas, que parecen surgir de la nada y volver a ella, como la indiferencia con que MacLeod, el héroe de la serie y sus colegas, se van quitando la vida. La falta de consideración por la vida humana, más allá del guión dramático que en algunas ocasiones acompaña estos hechos, sólo se puede calificar de macabra.

El relativismo entre el bien y el mal en lo concreto, lo arbitrario de muchas elecciones, pretenden reflejar la oscuridad e inseguridad de la conciencia humana. Sin duda lo que sí manifiestan es un relativismo evidenciado en numerosos capítulos y más aún, un subjetivismo, no pocas veces caprichoso en optar por una u otra acción, bajo el manto de una supuesta rectitud. Se minimiza el robo y otras acciones ilícitas, tomadas a la ligera y con un aire de broma. El sincretismo religioso está presente de muchas maneras y se evidencia casi siempre sutilmente. Todo cementerio o templo, o cualquier lugar religioso del ser humano, es siempre "tierra sagrada". Todo lugar de culto, sin considerar diferencia alguna, se equipara. No es un asunto de respeto, sino más bien de considerar a todos iguales y funcionalmente intercambiables. Y en esa "tierra" los "inmortales" no pueden combatir. La intervención explícita de mitos zoroástricos y su demonología no resuelve todos los préstamos de otras antiguas mitologías, ni de la magia, en la serie. ¿Será la irrupción del maligno Ahriman, en varios capítulos, una clave para invitar a considerar la serie desde Zoroastro? Sería un punto a tratar si se contase con más espacio.

También hay un escepticismo de fondo, personalizado en la figura de Metos, con sus cinco mil años de existencia. Y es que "ha visto tanta moralidad y ética situacional y cambiante de acuerdo a los tiempos", dice justificatoriamente David Abramowitz, supervisor responsable de todos los guiones. El actor Peter Winfield, que hace de Metos, ratifica este relativismo que como concentrado en su personaje colorea la serie: "Las filosofías, muchas, son modas. Vienen y van. Hay verdades fundamentales en las que cree (Metos), pero hay mucho superficial. Lo siento, recuerdo a este sujeto que inventó un asunto, se volvió una moda por un tiempo y luego desapareció. Y hay todo un montón de filosofías de las que nunca oíste hablar y que llegaron y se fueron. Ésta es una más de ellas". Parecería que no se cuestiona propiamente el acceso a la verdad, pero la carga de lo que se ve es suficiente para percibir un mensaje de relativismo y de escepticismo que se va transmitiendo.

Otro actor, Adrian Paul, afirma que no cree que el personaje central, MacLeod, que él representa, "sea moralista", "dirá a la gente lo que cree que es lo correcto o incorrecto de una cierta situación, pero eso es sólo desde su punto de vista". Obviamente basta con analizar la serie para constatar el subjetivismo, el relativismo y una confusa ética situacional.

Ante todo lo dicho, no se ve cómo se pueda creer lo que Abramowitz, aduce: "Creo que el corazón de nuestro espectáculo es el honor y la integridad, el sentido de la espiritualidad y la humanidad". Si ése era en verdad su objetivo, "Highlander" es un ominoso fracaso. Alguna pincelada aislada de esos temas aquí y allá en nada diluye el cuadro antagónico a ellos que la serie ofrece capítulo tras capítulo.

 

"Guerra de las galaxias"

Un cineasta norteamericano, George Lucas decidió dar un mensaje de espiritualidad y moralidad. Así, dicen que nació la serie de películas que empieza "Guerra de las galaxias".

En 1969, a los 25 años, Lucas filmó su primera película profesional. Se llamó THX-1138, siguiendo las huellas de otra filmada en su época de aprendizaje. Aparentemente es una distopía. En THX se ve una sociedad despersonalizada, controlada a través de instrumentos tecnológicos, en la que los humanos vivían sometidos a un impositivo régimen legal de drogadicción, y los policías eran robots. Una accidental búsqueda de libertad lleva al persistente personaje principal a lograrla. Lucas presenta la religión cumpliendo un papel de compensación psicológica; ésta será una clave constante para él. "American Graffiti", nostálgica de los años '60, y las aventuras de Indiana Jones, son otras películas suyas de las que acá no cabe ocuparse.

 

Su serie favorita

Un accidente lo despierta de la rutina de su vida y empieza a buscar su sentido. La búsqueda lo lleva a leer relatos míticos, cuentos fantásticos, ciencia ficción, cuentos de hadas, sobre el espacio… "Buck Rogers", Carlos Castaneda y Joseph Campbell. Del último aprende la teoría del "mono mito", algo de lo que explica en su libro "El héroe de las mil caras". Al parecer las teorías de Campbell lo fascinan. Serían como una mina de la cual saca Lucas ideas para hacer una nueva mitología: la serie de las galaxias. Por ahí andan los componentes de los que brota el "héroe" de "un futuro": Luke Skywalker.

"La guerra de las galaxias", "El imperio contraataca" y "El retorno del Jedi" son hitos de la mitologización de Lucas. En el desierto del Sahara, en 1976, se inició la filmación de la primera de las películas. Entre la arena, los robots, los escenarios importados de Gran Bretaña, empezaba la fantasía del espacio cuya influencia no se puede calcular sobre los millones de espectadores que han visto las películas, y en incontables casos muchas veces.

La arquitectura de los pueblos árabes ha sido trasladada a imaginarios planetas donde la aventura se desarrolla. El eje, la lucha del bien y el mal representada por personajes y grupos. Una asociación de disciplinados monjes guerreros, los caballeros jedi, forman con la familia Skywalker el núcleo de la fantasía. La República, el Senado, el Imperio, los personajes siniestros, el ejército imperial, los rebeldes, así como los seres que parecen sacados de una antigua película infantil de Walt Disney, son el acompañamiento de una lucha entre el bien y el mal, del lado luminoso y del lado oscuro de una misteriosa "fuerza". Aunque no todo es tan claro, pues se habla de equilibrio en la fuerza, y de un legendario héroe que contrabalanceará los dos lados de la fuerza.

"El retorno" marca el final de la serie. Recientemente, ha lanzado el "Episodio uno: La amenaza fantasma". Aparte de ciertos trazos disneyanos y de las explicaciones de la sociedad de los jedis y otros asuntos propios de la serie, se ven temas delicados. El mito jedi del esperado equilibrador de la fuerza no deja de asemejarse a la tradición judeo-cristiana del Mesías esperado. Shmi, la madre de Anakin Skywalker, refiere al jedi Qui-Gon Jinn, la historia de su embarazo, que constituye una ofensiva parodia estelar al milagro de la concepción virginal del Señor Jesús. Para muchos, la conciencia de ésta y otras alusiones pueden pasar desapercibidas por el sonido, los efectos especiales, la carrera de naves y otros detalles. Qui-Gon opina que Anakin es el esperado, y así lo presenta al Consejo Jedi. Al morir le encarga a su discípulo que entrene a Anakin, quien eventualmente será padre de Luke y luego, sucumbiendo a la tentación, se pasará al lado oscuro de la fuerza, convirtiéndose en el siniestro "Darth Vader".

 

"La fuerza"

El tema de la fuerza no deja de traer a la mente ideas panteístas, que son presentadas con elementos zen y taoístas en una amalgama cuyo impacto cultural se puede fácilmente constatar en el fenómeno de la "Nueva Era". "La fuerza" es el núcleo del mito. La magia, la lectura del futuro, la visión del pasado, el diálogo con los muertos, el ocultismo, son manifestaciones que alimentan el culto jedi. Los poderes paranormales expresan lo que puede hacer la fuerza. Ella lo rodea todo y con la muerte cada ser se integra en ella. Aunque, un jedi muerto puede hacer una aparición fantasmal. En algunos aspectos, la fuerza parece equivalente a una deidad. ¿Tendrá la intención de ser una alternativa cósmica, creada y despersonalizada? Lucas lo niega; dice: "dudaría en llamar Dios a la fuerza". Parece describir una suerte de potencia impersonal, de flujo de partículas del universo, que se encuentra en todos los seres y que puede ser manejada a voluntad por los iniciados. En todo caso, esta mezcolanza expresada en las creencias jedi es una alegoría de religión, a veces explicitada al ser llamada "antigua religión".

Las palabras "Que la fuerza esté contigo", ¿no tienen ecos de remedo de un saludo religioso conocido? Pero, ¿qué fuerza? ¿Acaso no tiene un lado oscuro? Esa misteriosa "fuerza" que a tantos ha fascinado forma parte de una visión del mundo que ha hecho un fuerte impacto en la cultura de nuestros días. En una entrevista en Time, Lucas dice que "todas las religiones son verdaderas". La religión sería un "contenedor de la fe", "un factor de equilibrio", "la manera de darle sentido a la vida". No interesa realmente que lo que se cree sea verdad… A la fuerza se llega "confiando en los sentimientos". En esa ocasión revela el trasfondo de su mensaje: tomar "todos los temas que la religión representa, procurando destilarlos en un más moderno y fácilmente accesible concepto: que hay un misterio allá afuera".

El sincretismo, el subjetivismo, el relativismo, el fenómeno de la "Nueva Era" encuentran combustible en la actitud pseudo-religiosa de esta serie de las galaxias, así como en las otras películas y series a las que hemos pasado una rápida revista.

 

Luis Fernando Figari

 


 

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