Sínodo de los Obispos sobre la Eucaristía
Fundador del Movimiento de Vida Cristiana participó como auditor
Por Rossana Goñi
El Sínodo de los Obispos se clausuró en Roma el pasado 23 de Octubre. El Pueblo Católico tuvo la oportunidad de dialogar con Don Luis Fernando Figari, laico consagrado peruano, fundador de la Familia Sodálite, quien fue invitado como auditor. Esta familia espiritual, fundada en el Perú, reúne al Sodalitium Christianae Vitae (Sociedad de Vida Apostólica), el Movimiento de Vida Cristiana, la Fraternidad Mariana de la Reconciliación y las Siervas del Plan de Dios entre otros. Los tres primeros se encuentran hace algunos años sirviendo apostólicamente en la Arquidiócesis de Denver.
El Pueblo: ¿Cuál es la importancia de este Sínodo sobre la Eucaristía para la Iglesia y en particular para los fieles laicos?
LFF: La Eucaristía es un don invalorable para la vida de la Iglesia. La participación en la Misa dominical construye la comunidad cristiana. La comunión sacramental en ella es una bendición para quien va como peregrino por este mundo. El título del Sínodo explicita su importancia: "La Eucaristía: Fuente y Cumbre de la Vida y de la Misión de la Iglesia". Los laicos como todos en la Iglesia debemos procurar participar en la Misa del Domingo, así como en la Adoración Eucarística conscientes del don inmenso de Dios que cual Emmanuel viene y se queda con nosotros.
El Pueblo: Uno de los aportes que los latinos pueden ofrecer en Estados Unidos es su amor y fe en la Presencia Real de Jesús en la Eucaristía. Sin embargo, existe una carencia en nuestra comunidad: un bajo número de fieles hispanos participan del sacramento de la Reconciliación y por lo tanto no están preparados para recibir la Comunión. ¿Cómo promover más la importancia de asistir al sacramento de la Reconciliación para poder recibir luego al Señor Jesús en la Eucaristía?
LFF: Creo que se debe tomar conciencia de cuál es el estado personal antes de comulgar. Hay que entender varias cosas. Una persona con pecado grave no debe acercarse a comulgar sacramentalmente sin antes confesarse. Es hermoso que las personas comulguen al participar en la Misa del Domingo, pero es un abuso hacerlo en pecado grave. Por otro lado, se debe recordar el valor y la inmensa bendición de la participación en el Sacrificio de la Misa. Y al mismo tiempo, pienso, que el Instrumentum Laboris del Sínodo hace un buen diagnóstico cuando señala que muchas personas creen erradamente que su participación en la Misa queda invalidada si no se acercan a la comunión sacramental. Por todo ello se debe ahondar en lo que significa la Presencia Real y recordar las disposiciones para la comunión eucarística.
El Pueblo: La necesidad de sacerdotes que sirvan a una comunidad creciente hispana en Estados Unidos es evidente. ¿Qué piensa sobre lo que algunos llaman "crisis vocacional"?
LFF: El problema de la falta de sacerdotes es un hecho, su causa es la falta de respuesta a la vocación sacerdotal. Por eso es bueno señalar que no hay una crisis vocacional, sino más bien crisis de respuesta. Dios sigue llamando, pero las personas son más reacias a oír su llamado y a responder. La explicación a esta crisis de respuesta es compleja. Hay muchos que desconocen lo que es la vocación. Se podrían señalar varias causas. Una de las primeras que viene a la mente es el secularismo. También el agnosticismo funcional, es decir el divorcio entre fe y vida. A ello se suman otros fenómenos como el subjetivismo, el miedo a la presión que pueda ejercer el entorno de quien percibe el llamado, y así otras razones.
El Pueblo: ¿Qué se puede hacer para responder a lo que llama crisis de respuesta vocacional?
LFF: Para procurar responder a esta situación se requiere un esfuerzo pastoral que le recuerde a los cristianos qué es la vocación, que se trata de un llamado de Dios y no una elección de preferencias como si se tratara de una carrera universitaria. Tras este paso es fundamental ayudar a que los católicos se sensibilicen ante lo que significa el llamado que Dios hace a personas para que sigan el camino del sacerdocio. La oración por las vocaciones tiene para el creyente un lugar de suma importancia, especialmente ante el Santísimo. También lo tiene el que cada quien profundice en cuál es el llamado de Dios para su vida. Es un asunto de identidad personal, existencial y de fe. Los padres y madres de familia deberían profundizar en la gracia que significa que Dios llame a uno de sus hijos al sacerdocio. Lo deberían respetar en su discernimiento, acompañar en su camino y apoyar con todo cariño si resulta que Dios lo llama al sacerdocio. Es muy importante este apoyo familiar.
El Pueblo: Como laico consagrado en la Iglesia ¿Cuál ha sido su experiencia durante el Sínodo de Obispos y cuál su experiencia al compartir tantos momentos con el Papa Benedicto XVI?LFF: Ha sido una experiencia muy intensa que me ha ayudado a amar aún más a la Iglesia y a profundizar más en mi vida cristiana. Ver al Papa tan de cerca, preocupándose con atención por los asuntos que se exponían en las intervenciones, escuchar su enseñanza, y verlo dirigirnos en la oración constituyen todos aspectos de gran importancia afectiva, así como elementos para ahondar en la adhesión al Vicario de Cristo. El mero hecho de estar tan cerca del Papa por tantos días es una bendición inolvidable que me lleva a dar gracias a Dios por ella desde lo profundo de mi corazón.
El Pueblo: A la luz del Sínodo que acaba de concluir ¿Cuáles serían los mayores desafíos que enfrenta la comunidad hispana en Estados Unidos y cuáles los aportes que podemos hacer en medio de la cultura en la que nos encontramos?
LFF: Creo que el mayor desafío es mantener la identidad católica en un mundo donde el consumismo y el agnosticismo funcional están tan difundidos y son muy agresivos. Para ayudar a conservar esta identidad es necesario tomar todas la medidas pastorales y culturales que ayuden al católico hispano a mantener vivas sus tradiciones, la lengua, el espíritu y las devociones aprendidos en las tierras de origen, el amor a la Virgen, la piedad Eucarística, el Rosario y el entusiasmo por el Papa, Vicario de Cristo. Aprender bien qué creemos como católicos es también muy importante. Para esto último el estudio constante del Catecismo sería de gran importancia.
Luis Fernando Figari
En “El Pueblo Católico”, Denver, Noviembre de 2005.
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