Una nueva santa
El Papa Juan Pablo II proclama santa a Edith Stein, nacida en Breslau, el 12 de octubre de 1891, día en que ese año se celebraba la gran fiesta judía del Yom Kippur, el Día de la Reconciliación. Ella nace y se educa en una familia hebrea. Tras una crisis toma la decisión de apartarse de la religión judía y volverse atea. Durante largo tiempo vive un intenso proceso de búsqueda de la verdad que la lleva, tras un encuentro inicial con San Agustín, a leer a Santa Teresa de Ávila. Esa lectura de la vida de la reformadora carmelita fue decisiva. En junio de 1922 recibe el Bautismo e inicia un camino de profundización en la fe, pasando por la recepción del sacramento de la Confirmación, que la lleva a descubrir su vocación de religiosa carmelita. A los 42 años de edad, tras un largo periplo por la filosofía, en el que llega a convertirse en auxiliar del profesor Edmundo Husserl, ingresa al Carmelo de Colonia. Con el nombre de Teresa Benedicta de la Cruz pronuncia los votos solemnes como carmelita.
Filósofa de Talla
Pensadora original, va expresando sus vivencias interiores de fe y amorosa adhesión al Señor Jesús en hermosas y profundas páginas. "El Salvador sabe que somos y permanecemos seres humanos forzados a combatir todos los días contra la debilidad y precisamente ofrece ayuda verdaderamente divina a nuestra humanidad", escribe. Ella se acerca a la Eucaristía y se alimenta de ella. Vive, igualmente, largas horas dialogando y contemplando: "El Señor está presente en el Tabernáculo, no está allí por sí, sino por nosotros". Así explica su íntima devoción a estar unida a Jesús en la adoración eucarística. Teresa Benedicta muestra signos de una vida mística. De ella se impregna su pensamiento que se va expresando en importantes textos, así como en sus cartas.
En una ocasión escribe: "Existe una llamada a padecer con Cristo y por ello a colaborar con Él en su obra de la redención. Si estamos unidos al Señor, somos miembros del Cuerpo Místico de Cristo. Cristo vive en sus miembros y sufre en ellos. Y el sufrimiento llevado en unión con el Señor, es su sufrimiento, insertado en la gran obra de la redención, y por ello es fecundo". Tiene una intensa percepción cruciforme de la existencia, que pone en el primer plano de su vida. Así escribe dejando ver algo de los profundos sentimientos de adhesión a la fuerza de la Cruz que alberga su corazón: "Después de cada encuentro (habla así de la oración en la que se encuentra con el Señor) en que tomo conciencia de mi falta de habilidad para ejercer cualquier influencia directa, tengo una mayor conciencia de la urgencia de mi propio holocausto". Desde su experiencia vital llamó "Ciencia de la Cruz" al amoroso proceso de andar tras la s huellas del Salvador en Pasión. Dio ese título al estudio que dedicó a San Juan de la Cruz.
Aunque originalmente, desde 1933, estuvo en el Carmelo de Colonia, cuando la persecución nazi se incrementó fue trasladada por sus autoridades religiosas a Holanda, al Carmelo de Echt. Pero, de poco sirvió, como lo ha recordado el Papa Juan Pablo II: "Tras la ocupación de Holanda, los nacionalsocialistas comenzaron inmediatamente el exterminio de los judíos, exceptuando en un primer momento a los judíos bautizados. Pero cuando los obispos católicos de los Países Bajos protestaron duramente en una Carta Pastoral contra la deportación de los judíos, los detentores del poder se vengaron disponiendo también el exterminio de los judíos de fe católica. Así comenzó el camino hacia el martirio de la hermana Teresa Benedicta de la Cruz".
El padre Peter Gumpel, S.J., ha recordado en una entrevista reciente en el diario italiano Avvenire, que lo ocurrido con esa punición nazi contra la protesta de la Iglesia, por lo que estaba sucediendo con los judíos, arrestando y matando a los católicos de origen hebreo, como ocurrió con Edith Stein y su hermana Rosa, hizo que el Papa Pío XII optara por no publicar un texto que tenía preparado denunciando las barbaries del nazismo. El conocido experto de la postulación de la causa de los santos señala: "Pocas horas antes de que dicho texto fuese entregado para su publicación, el Papa Pacelli fue informado de lo que había ocurrido con Edith Stein y otros judíos holandeses convertidos. Como ha contado también sor Pascualina Lenhert, Pío XII al regresar de la audiencia, antes de ingresar al comedor, pasó a la cocina con dos grandes folios" que decidió destruir. Según el testimonio, el Papa habría dicho: "Por la tarde deberían ser publicados en L'Osservatore Romano. Pero si la Carta de los Obispos holandeses ha costado cuarenta mil vidas humanas, mi protesta tal vez costaría doscientas mil. Por ello es mejor no hablar oficialmente y actuar en silencio, como lo he hecho hasta ahora, haciendo todo lo que es humanamente posible por esta gente".
Teresa Benedicta había sido arrancada del Carmelo de Echt y conducida "hacia el Este", al campo de Auschwitz, donde fue asesinada por los nazis. Se cree que eso ocurrió el 9 de agosto de 1942
Luis Fernando Figari
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