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¿Concilio Latinoamericano?

 

Efectivamente, en 1999 se cumplirá el centenario de la realización del Concilio Plenario de la América Latina. El memorable evento se realizó en Roma bajo la autoridad del Papa León XIII, cuyo largo y fecundo pontificado de 25 años duró hasta 1903. En la Navidad de 1898 el Papa León convocó a los Obispos de las Repúblicas de América Latina para reunirse en Roma al año siguiente. Hace pocos días, pues, se ha cumplido ya el centenario de la solemne convocatoria realizada por las Letras Apostólicas "Cum diuturnum". En ellas el Papa Pecci manifestaba su amor hacia América Latina y la conciencia de las características e intereses comunes de aquellos "a quien pertenece más de la mitad del Nuevo Mundo". Esperaba él que de la reunión episcopal brotaran iluminaciones para que "se mantenga incólume la unidad de la disciplina eclesiástica, resplandezca la moral católica y florezca públicamente la Iglesia, merced a los esfuerzos unánimes de todos los hombres de buena voluntad".

 

Otro centenario

Con admirable rapidez, la llamada entonces Sagrada Congregación del Concilio envió con fecha 7 de enero de 1899 una Circular acerca del Concilio Plenario dirigida a todos los prelados ordinarios de América Latina. Firmaba el histórico documento el Cardenal Angelo di Pietro, Prefecto de aquella Congregación romana. En aquella Circular se establecen las normas que establecerán el tiempo y el modo de la primera asamblea episcopal de los Pastores de América Latina, convocada explícitamente por el Santo Padre.

Cien años se cumplen de este documento cuya importancia no se puede destacar suficientemente. Se trata del primer Sínodo Latinoamericano. Y ciertamente su convocatoria pontificia, así como su reglamentación por la Sagrada Congregación del Concilio constituyen un hito histórico de inmensa magnitud en la vida de la Iglesia toda. En relación a la América Latina, es evidente su influjo en la maduración de la identidad subcontinental que se verá reflejada en la marcha del Pueblo de Dios a lo largo del siglo.

 

Crisis y don

Aunque sólo como un ensayo de explicación de lo singular del acontecimiento que el Papa convoque a todos los obispos de países latinos de América a un Sínodo, ante todo se puede pensar en lo que el Sumo Pontífice expresamente declara. Dice él que desde 1892, al conmemorarse el IV Centenario del Descubrimiento de América, empezó a meditar cuidadosamente "en el mejor modo de mirar por los intereses comunes" de los latinoamericanos. Tal preocupación se descubre con facilidad en los lineamientos generales de su pontificado. La búsqueda de la comunicación entre los Obispos y el fortalecimiento de la identidad católica de los pueblos de América Latina ciertamente pueden considerarse como un aspecto fundamental de los acentos que destacan en el ministerio petrino del Papa León XIII. Una de las notas más significativas es el proceso diversificador y organizador de la Iglesia fuera de Europa. Por ejemplo, durante su pontificado se establecen 248 sedes episcopales, así como casi cincuenta vicariatos o prefecturas. Ciertamente no se podría negar que la dolorosa experiencia de la llamada "lucha cultural" desatada por el gobierno alemán de Bismarck contra los católicos o de las leyes anticlericales de la Francia de la III República hayan influido en su preocupación por aquella porción del mundo donde quizá con espíritu previsor veía que habría de habitar en el futuro una muy importante porción de los católicos del mundo. De cara al siglo XXI, la mitad de los católicos del orbe son de aquellos latinoamericanos a los que el Papa León miraba con tanta solicitud. Tampoco se podría descartar el influjo de la preocupación que desde cerca de una década atrás se vivía en Roma por lo que ocurría en el país de habla inglesa en el norte del Continente. Precisamente, hacia finales de enero de 1899 el Pontífice enviará aquella famosa Carta Apostólica, "Testem benevolentiae", denunciando los errores del llamado "americanismo". Otro muy diverso parece ser el horizonte latinoamericano y así se percibe cuando el Santo Padre se dirige a los "muy selectos pueblos de América Latina" y resume el resultado del Concilio Plenario en sus Letras Apostólicas "Jesu Christi Ecclesiam". Pero podría ser que ante la posibilidad de un eventual peligro, el Papa toma diligentemente todas las medidas y cuidados a su alcance para fortalecer a la Iglesia que peregrina en América Latina de cara al futuro siglo XX.

 

Disposiciones

La Circular de enero de la Congregación del Concilio fue enviada junto con un "Schema". Se trata de un texto anexo a la Circular y cuyos puntos los Obispos deberán "examinar con sumo cuidado" y habrán de manifestar "su opinión y sentir acerca de cada uno de sus puntos", "para que el Obispo u Obispos delegados puedan exponerlas y declararlas en el Concilio". Entre otras disposiciones se establecía que el Concilio iniciaría su primera sesión el 28 de mayo de 1899 en la sede del Colegio Pío Latino Americano en Roma.

 

Artículo de Luis Fernando Figari aparecido en el diario “Arequipa al día” (Perú) el 7 de enero de 1999

 


 

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