Subsidios/Escritos de Luis Fernando/

Clausura del Concilio

 

Tras varias semanas iba llegando a su término el Concilio Plenario de la América Latina. El 8 de julio de 1899 se desarrolla la vigésima novena Congregación General. En aquella ocasión queda aprobada la redacción de la Carta Sinodal, que con fecha del día siguiente, ha de dirigirse a todos los hijos de la Iglesia en América Latina.

 

Ultima sesión

El día 9 de julio se produce la última Sesión Solemne del Concilio Plenario. Reunidos desde temprano en el Aula Conciliar, en el antiguo local del Colegio Pío Latinoamericano, en Roma, los Padres conciliares participan en la Misa Solemne presidida por el Arzobispo de Lima, Mons. Manuel Tovar. Precisamente tocó al sucesor de Santo Toribio en la sede limense la responsabilidad de presidir la sesión de clausura y de ser el primero en estampar su firma en los documentos del Concilio Plenario. Los Pastores latinoamericanos, ya entonces, dirán: "A Santo Toribio, a quien reverenciamos como modelo y honor esplendente de los Obispos y Concilios de la América Latina, tribútese perpetua veneración".

Tras la aprobación de diversas diligencias finales, Mons. Tovar pronunció una oración gratulatoria. "Ya toca a su término este Concilio Plenario de la América Latina, empezado bajo faustos y felices auspicios, a saber cuando el Sumo Pontífice consagraba el Mundo entero al Corazón Sacratísimo de Jesucristo. Faustísimo fue, en verdad, su principio, bajo la protección de la Santísima e Inmaculada Virgen María, de San José y de todos los Santos Patronos de la América Latina. Alcanzó de veras esta protección, y la alcanzó abundantísima, y hoy con felicidad se concluye el Concilio". Considera que el magno evento "contribuirá de seguro a la mayor gloria de Dios y a la salvación de las almas de una parte importante del Rebaño de Jesucristo". Destacaba el Pastor limeño "la admirable armonía de sentimientos", que luego llamará "de pareceres", de cuantos habían participado en el Concilio. Pasaba luego a referirse con filiales e intensas palabras al Santo Padre León XIII. Tras ello destacaba la participación de los Pastores y del personal de apoyo en las tareas conciliares. Culminaba con una oración pidiendo que el Concilio "llevado a cabo para provecho de la misma América" se vea colmado con "un éxito fausto, conforme a nuestros deseos y esperanzas".

Por la tarde, con la presidencia efectiva de Mons. Tovar y la participación de los cardenales Angel di Pietro y Vives, se cantaron las Aclamaciones, que en forma dialogada en coro respondieron los Padres conciliares. Con ello culminó el Concilio Plenario de la América Latina el 9 de julio de 1899.

 

Carta Sinodal

En forma de Carta Sinodal de los Pastores se promulgó un mensaje de los Arzobispos y Obispos reunidos en Concilio "al Clero y al Pueblo de sus diócesis". En ella los Pastores destacan la materna caridad de la Iglesia que resplandeció en América desde los comienzos de la conversión, lo que en Puebla, decenas de años después, se llamará "evangelización constituyente". En una sugerente perspectiva histórica recogen referencias a la evangelización de América de diversos sumos pontífices: Pablo III, Pío IV, Clemente VIII, Gregorio XVI, hasta llegar al Papa León XIII. Citando a éste gran pontífice, dicen: "gran parte de la América por la religión recibida de los nuevos pobladores, y por los orígenes de su lengua, puede llamarse América Latina y por tal ser tenida".

Cabe destacar cómo se refieren ya entonces los Pastores al fundamental concepto de "evangelización constituyente", al decir "esta formación en la fe de Cristo de nuestra América Latina, iniciada ya en los principios del descubrimiento del Nuevo Mundo". Ponen de relieve la intervención del Papa León en la realización del Concilio desde esa identidad de fe de las naciones surgidas al calor del descubrimiento, poniendo énfasis en la "unidad de miras".

Rasgo distintivo de la Carta Sinodal es la perspectiva histórica, que lleva a los Padres a vincular el Concilio Plenario, aunque en "desigual comparación", con el Concilio Vaticano I. También resalta la unión a la Sede Apostólica, que desde "la formación cristiana de la América latina fue particular patrimonio de nuestra raza. Este arraigamiento en la Piedra de la Iglesia mantuvo firmes a nuestros pueblos a través de innumerables riesgos y los sacó siempre vencedores de las asechanzas de los impíos y de los herejes", manifestaban los Pastores en su mensaje a los fieles de sus diócesis. El tema de Pedro, la Piedra, está muy presente en el mensaje como reflejo de la actitud de la tradición de las naciones latinoamericanas. Culmina la reflexión con la repetición de algunas de la Aclamaciones rituales con que finalizó la Solemne Sesión final del Concilio Plenario.

 

Con el Papa

Al día siguiente, fueron recibidos los Padres conciliares en audiencia por el Papa León XIII, quien les dirigió unas cálidas palabras, señalando "que Roma entera ha admirado vuestra unión, vuestra ciencia y vuestra piedad" y destacando su alta valoración del Concilio.

 

Luis Fernando Figari

 


 

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