Fe y Concilio

 

La realización del Concilio Plenario para la América Latina en Roma, que reunió hace cien años a la mayoría de los Obispos de la Iglesia en América Latina, fue un acontecimiento fundamental en muchos sentidos. Lo primero que hicieron los Pastores fue dedicarse a profundizar en la fe y en la Iglesia. Y así, el Título I de los Decretos conciliares está dedicado a esos temas.

 

Profesión de fe

Los Obispos del Concilio Latinoamericano quisieron grabar en el frontispicio de sus orientaciones una profesión de fe, "que es la raíz de la justificación". Confiesan y enseñan "todas las verdades que, como objeto de nuestra creencia, nos propone la Iglesia Católica, como reveladas por Dios, ya sea en solemne definición, ya sea en el ejercicio ordinario de su magisterio universal". No escapará a nadie la actualidad de esta manifestación de fe. Especialmente hoy que, transcurridos cien años, incluso algunos que se llaman católicos, heridos por la ideología práxica del subjetivismo, buscan excluir de su credo individual algunas de la enseñanzas de la Iglesia.

 

Tradición y Escritura

Buscando especificar algunos aspectos de la fe de la Iglesia, los Pastores destacan su adhesión a "las tradiciones" y a "la Sagrada Escritura, conforme al sentido que la Santa Madre Iglesia ha sostenido y sostiene". Esta referencia a la dinámica de la Tradición es sumamente significativa. La Dei Verbum en el Concilio Vaticano II la destacará. Igualmente lo es la adhesión a la Sagrada Escritura como es leída en la Iglesia. Esta perspectiva católica que nuevamente sería reiterada por la Dei Verbum, hace unos 35 años, es una clave fundamental para aproximarse a la Sagrada Escritura. ¡Cómo sería de desear que todos, hoy, la tuviesen presente! La Tradición de la Iglesia y la Escritura estuvieron unidas desde tiempos apostólicos y lo están hasta hoy. Ellas constituyen el sagrado depósito confiado a la Iglesia para profesar y practicar la fe. Cabe poner de relieve, sin desmedro del avance de los tiempos, la solidez de la teología de los Padres del Concilio Plenario.

 

Adhesión a Pedro

Innumerables momentos del Concilio muestran la adhesión a Pedro de la Iglesia que peregrina en América Latina. Pero, los Pastores quisieron dejar claramente expresada esta característica católica y tan latinoamericana sobre el Papa, declarando su adhesión a la verdad "acerca del primado e infalible magisterio del Romano Pontífice, a quien reconocemos como sucesor de San Pedro". Una vez más, cuando desde el primer mundo soplan revueltos y contestatarios ventarrones, es importante tener clara conciencia de la perspectiva de fe que desde la evangelización constituyente se ha ido desplegando a lo largo de los siglos y que constituye el sustrato profundo de la identidad de las naciones latinoamericanas. El canto "Tú eres Pedro" que se elevó testimonialmente en 1979, en la primera visita del Papa Juan Pablo II a México, es todo un símbolo de esa adhesión al Pastor universal que se ha verificado en los viajes del Papa a tierras latinoamericanas.

 

Propuestas y rechazos

Junto con la profesión de fe y con el desarrollo de sus temas, los Obispos rechazan todos los errores y "perversas opiniones" contra la fe. "Así como la verdad es la liberadora y defensora de los pueblos, así la falsedad y el error son el obstáculo que se opone a la felicidad tanto de los individuos como de las sociedades", señalan en un pasaje. Así, rechazarán detalladamente el regalismo colonial extendido en el liberalismo decimonónico. En el desarrollo temático, con lenguaje enérgico denuncian el ateísmo, el materialismo, el panteísmo en sus diversas variantes, desde la emanacionista hasta la que dice que Dios es un ente universal que constituye la totalidad de las cosas y sus divisiones. Igualmente denuncian el racionalismo y sus numerosas manifestaciones. El catálogo de errores sigue con el naturalismo, el positivismo y el liberalismo que de ellos se deriva. Y desechan también lo que califican como indiferentismo, y el "libre juicio", que hoy se llamaría subjetivismo, y sus consecuencias. Rechazan el concepto de "Sola Escritura" y el biblicismo que implica, los principios de "la que llaman Reforma", así como el comunismo, el socialismo y el nihilismo. Destacan su adhesión a la Testem benevolentiae, de León XIII, que condena el fenómeno llamado americanismo, en relación a una situación de los Estados Unidos. Presentan, pues, un catálogo de errores que va a continuación de las afirmaciones positivas y edificantes que llenan numerosas páginas. No poco de esto se encontrará, en expresión para nuestro tiempo, en el Concilio Vaticano II, así como también en la Fides et ratio del Papa Juan Pablo II, incluso un listado de los errores de fin de milenio.

Por otro lado, cuidan los Pastores en el Concilio Plenario de sostener que de buena gana aceptan las mejoras de los nuevos tiempos, "siempre que de veras constituyan la prosperidad de esta vida, que es como jornada que nos conduce a la vida sin fin".

 

Luis Fernando Figari

 

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