Febrero 14
Apóstol de la nueva evangelización Germán Doig Klinge llamado a la Casa del Padre
Lima, 14 (NE) Germán Doig Klinge, Vicario General del Sodalitium Christianae Vitae y Coordinador General del Movimiento de Vida Cristiana (MVC), fue llamado el día de ayer a la Casa del Padre, en la ciudad de Lima, Perú. Multitud de personas se reunieron en la ciudad limeña para velar el cuerpo del laico consagrado y conocido pensador católico peruano.
Las exequias se iniciaron en la iglesia Nuestra Señora de la Reconciliación, en la que se congregaron miembros de las distintas asociaciones que conforman el Movimiento de Vida Cristiana y la Familia Sodálite, numerosa gente de otros movimientos, de diversas congregaciones religiosas, así como fieles en general llegados de diversas partes de la ciudad de Lima. Los cantos y oraciones, así como el rezo del Rosario, se han venido repitiendo a lo largo del día. Interminables líneas de personas han ido desfilando por horas delante del sencillo féretro de madera, buscando así testimoniar la unión espiritual y la gratitud que los unía a ese gran apóstol de la nueva evangelización.
Diversos Prelados, miembros de asociaciones religiosas e intelectuales católicos han hecho llegar su reconocimiento por la intensa labor de servicio a la Iglesia que caracterizó la fecunda vida de Germán Doig. Ayer presidió una Misa de cuerpo presente Monseñor José Ramón Gurruchaga, Obispo de Lurín, y se espera que hoy presida la Eucaristía Monseñor Ricardo Durand, Obispo Emérito del Callao y Monseñor Miguel Irizar, Obispo del Callao y Secretario general de la Conferencia Episcopal Peruana. Otros Pastores como el Arzobispo Emérito de Arequipa, Fernando Vargas, se han hecho presentes para efectuar responsos.
Nacido en Lima el 22 de mayo de 1957, Luis Germán José Doig Klinge estudió en la Escuela Inmaculado Corazón y luego en el Colegio Santa María de esta ciudad, y posteriormente cursó estudios de Filosofía en la Facultad de Teología Pontificia y Civil de Lima, así como de Derecho en la Universidad San Martín de Porres. Fue iniciador y director del Instituto Vida y Espiritualidad y de la revista VE. Asimismo, desde muchos años atrás ha sido un infatigable colaborador de la Comisión Episcopal de Laicos de su país, trabajando en la coordinación de los diversos movimientos eclesiales y en la promoción del laicado según las enseñanzas del Concilio Vaticano II.
Fue también autor de numerosas obras, entre ellas "Juan Pablo II y la cultura en América Latina", "Los derechos humanos y la Enseñanza Social de la Iglesia", el "Diccionario de Río, Medellín, Puebla y Santo Domingo", así como "El Desafío de la Tecnología: Más allá de Ícaro y Dédalo". Esta última, publicada el año pasado, ha significado un importante aporte a la reflexión sobre el lugar que ocupa la tecnología y las tecnologías en la cultura y su relación con la persona humana.
Como invitado especial del Papa Juan Pablo II, Germán Doig participó en la IV Conferencia General del Episcopado Latinoamericano en Santo Domingo, en 1992. Años después, en abril de 1996, fue nombrado por el Santo Padre miembro del Pontificio Consejo para los Laicos. Asimismo, participó como auditor en la Asamblea Especial para el Sínodo de América celebrada en Roma del 16 de noviembre al 12 de diciembre de 1997. En aquella ocasión, hablando durante la XIV Congregación general, señaló que "la gran perspectiva que se nos ofrece para asumir la intuición profética del Vicario de Cristo y mirar con realismo hacia los desafíos para la evangelización en el tercer milenio ha de ser una eclesiología de comunión. Dentro de ella se descubre una exigencia: la reconciliación. No puede haber verdadera comunión si antes no hay una auténtica reconciliación".
Germán Doig se destacó por su profundo compromiso de servicio a la Iglesia dando siempre ejemplar testimonio de una vida fundada en la fe, la esperanza y la caridad. Como laico consagrado en el Sodalitium Christianae Vitae su apostolado y su acción en el alto cargo de Vicario General han sido decisivas para el despliegue de esta nueva institución eclesial de vida apostólica, fundada por Luis Fernando Figari, en su servicio evangelizador. Su infatigable trabajo como Coordinador General del MVC ha sido de inmenso valor en el desarrollo de este movimiento eclesial ya extendido por varios países de América y Europa.
Asimismo, a lo largo de su vida Doig colaboró con la reflexión y el impulso de los movimientos laicales, trabajando también intensamente por alentar el compromiso de los laicos en la vida de la Iglesia e incentivando incansablemente la toma de conciencia del llamado universal a la santidad. En una de sus obras, "Juan Pablo II y los movimientos eclesiales. Don del Espíritu", Doig subraya la importancia de los movimientos en la vida de la Iglesia, a partir del Magisterio del Sucesor de Pedro, quien ha venido confirmando y alentando a estas asociaciones suscitadas por el Espíritu a la fidelidad y a la madurez en el servicio a la misión de la Iglesia de cara a los nuevos tiempos.
Germán Doig ha sido un ejemplar cristiano, apóstol y evangelizador. En toda ocasión ha sido un anunciador del Evangelio del Reconciliador, convencido de la importancia de proclamar la Buena Nueva en toda ocasión. Su vida ha trazado un sendero testimonial de lo que significa ser un cristiano coherente de cara a un mundo en continuo cambio. Una de las notas significativas de su acción ha sido su generoso amor a la Iglesia. Su existencia y obra quedan como un signo de lo que es hoy sentir con la Iglesia y amarla intensamente. Modélicamente ha hecho vida el lema "Oración para la vida y el apostolado; vida y apostolado hechos oración", propio de la espiritualidad sodálite que ha profesado desde su juventud. Su modestia, su alegría y entusiasmo, su creatividad y profundidad de pensamiento, su opción por la reconciliación como camino para sanar las rupturas del ser humano, el resplandor de sus virtudes cristianas, son una estela que se abre hacia el mañana. A inicios del siglo XXI Dios lo ha llamado a su Casa Paterna al tiempo que ha dejado en cuantos lo conocieron un ejemplo del caminar y enseñar de quien sigue al Señor Jesús, por el camino del amor filial a María Santísima. Su valioso legado indudablemente continuará dando frutos en favor de la nueva evangelización en el tercer milenio de la fe, particularmente en el Perú y América Latina.
El Señor convoca a su presencia al Vicario General del Sodalicio de Vida Cristiana
LIMA, 14 Feb. 01 (ACI).- Germán Doig Klinge, Vicario General del Sodalicio de Vida Cristiana (SCV) y Coordinador General del Movimiento de Vida Cristiana (MVC), fue llamado a la Casa del Padre el martes por la mañana.
Germán Doig, nacido en Lima el 22 de mayo 1957, era miembro del Pontificio Consejo para los Laicos. Estudió en el Colegio Santa María de Lima, cursó Filosofía en la Facultad de Teología Pontificia y Civil de Lima y realizó estudios en Derecho en la Universidad San Martín de Porres. Fue director del Instituto Vida y Espiritualidad y de la revista VE.
Germán Doig fue autor de numerosas obras, entre ellas "El Silencio: Una Pedagogía de la Voluntad", "Iglesia y Marxismo", "Diccionario de Río, Medellín, Puebla y Santo Domingo"; y la última de ellas "El Desafío de la Tecnología: Más allá de Ícaro y Dédalo".
En 1992, Germán Doig participó como invitado especial del Papa Juan Pablo II en la IV Conferencia General del Episcopado Latinoamericano en Santo Domingo; además participó como auditor en la Asamblea Especial para el Sínodo de América celebrada en Roma en noviembre de 1997.
El cuerpo de Germán Doig Klinge es velado en Nuestra Señora de la Reconciliación, parroquia limeña confiada por la Arquidiócesis al cuidado pastoral de sacerdotes del SCV; una sociedad de vida apostólica de Derecho Pontificio fundada en el Perú por el laico Luis Fernando Figari.
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