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Luis Fernando Figari

Una aventura fascinante (Luis Fernando Figari)

Una aventura fascinante

Luis Fernando Figari

VE, Lima 2001

2a. edición (Primera publicación: 1991)

35 pp.

12,2 x 19,2 cms

«¡Cristo, su mensaje de amor, es la respuesta a los males de nuestro tiempo! Él es quien libera al hombre de las cadenas del pecado para reconciliarlo con el Padre.
Sólo Él es capaz de saciar esa nostalgia de infinito que anida en lo profundo de vuestro corazón. Sólo Él puede colmar la sed de felicidad que lleváis dentro. Porque Él es el Camino, la Verdad y la Vida (ver Jn 14,16). En Él están las respuestas a los interrogantes más profundos y angustiosos de todo hombre y de la historia misma.
Vuestra sed de Dios no puede ser saciada por sucedáneos.
¡Convertíos de corazón para alcanzar la Vida! Sólo desde una conversión personal y profunda se puede aspirar a un cambio real, que luego se proyecte hacia los demás en relaciones solidarias.
No debéis evadir la fascinante aventura de vivir la vida según el Evangelio».
(S.S. Juan Pablo II)

«El camino de la muerte es relativamente fácil. Basta dejarse llevar por la corriente del mundo, de este mundo que está sellado por el dinamismo de anti-vida, de anti-amor, por ilusiones y mentiras; es decir, de muerte. Esa opción es el suicidio espiritual y a nada conduce.
El camino de la vida está lleno de gratificaciones y de bondades, pero no es un camino fácil; es el camino de la cruz, como nos lo recuerda el mismo Señor Jesús: "Si alguno quiere seguirme, niéguese a sí mismo, cargue su cruz cada día y sígame". Cada uno puede decir “sí” a la Vida, y empezar por responder al don de la gracia en su interior, a cooperar con el Plan de Dios, comenzando por hacer silencio. Esto significa no una mera ausencia de ruido, sino una actitud interior, profunda, que se va haciendo cada vez más constante, por la cual nos vamos educando a hacernos, en primer lugar, presentes a nosotros mismos, para luego hacernos capaces de percibir la presencia de Dios en nuestras vidas. Se trata de ir construyendo con la gracia, en nuestro interior, por el ejercicio de nuestra voluntad, una actitud de armonía y equilibrio que se refleje también en el exterior, que nos haga capaces de sintonizar con el Plan de Dios, de abrirnos a sus signos en nuestra vida, para poder discernirlos, interpretarlos, acogerlos en el corazón, para responder eficazmente al llamado del Señor» (pp. 21-22).

Índice general

Los jóvenes y nuestro peregrinar
    Al paso del caminar
El llamado de Dios
    Camino a la santidad
    Todos son llamados personalmente
Creación, pecado, Reconciliación
    Creados por amor
    Negación al amor
    La Reconciliación
Los dos caminos
    Por el camino del Señor
Mirar a María
    Virgen orante
    Tras el “Sí”
    Caridad solidaria
    Fe y esperanza
    Madre nuestra
Desafíos de hoy
    ¿Qué haremos?