![]() |
Una aventura fascinanteLuis Fernando Figari VE, Lima 2001 2a. edición (Primera publicación: 1991) 35 pp. 12,2 x 19,2 cms «¡Cristo, su mensaje de amor, es la respuesta a los males de nuestro tiempo! Él es quien libera al hombre de las cadenas del pecado para reconciliarlo con el Padre. |
|---|
«El camino de la muerte es relativamente fácil. Basta dejarse llevar por la corriente del mundo, de este mundo que está sellado por el dinamismo de anti-vida, de anti-amor, por ilusiones y mentiras; es decir, de muerte. Esa opción es el suicidio espiritual y a nada conduce.
El camino de la vida está lleno de gratificaciones y de bondades, pero no es un camino fácil; es el camino de la cruz, como nos lo recuerda el mismo Señor Jesús: "Si alguno quiere seguirme, niéguese a sí mismo, cargue su cruz cada día y sígame". Cada uno puede decir “sí” a la Vida, y empezar por responder al don de la gracia en su interior, a cooperar con el Plan de Dios, comenzando por hacer silencio. Esto significa no una mera ausencia de ruido, sino una actitud interior, profunda, que se va haciendo cada vez más constante, por la cual nos vamos educando a hacernos, en primer lugar, presentes a nosotros mismos, para luego hacernos capaces de percibir la presencia de Dios en nuestras vidas. Se trata de ir construyendo con la gracia, en nuestro interior, por el ejercicio de nuestra voluntad, una actitud de armonía y equilibrio que se refleje también en el exterior, que nos haga capaces de sintonizar con el Plan de Dios, de abrirnos a sus signos en nuestra vida, para poder discernirlos, interpretarlos, acogerlos en el corazón, para responder eficazmente al llamado del Señor» (pp. 21-22).
Los jóvenes y nuestro peregrinar
Al paso del caminar
El llamado de Dios
Camino a la santidad
Todos son llamados personalmente
Creación, pecado, Reconciliación
Creados por amor
Negación al amor
La Reconciliación
Los dos caminos
Por el camino del Señor
Mirar a María
Virgen orante
Tras el “Sí”
Caridad solidaria
Fe y esperanza
Madre nuestra
Desafíos de hoy
¿Qué haremos?
© Movimiento de Vida Cristiana. Derechos reservados