Marzo 12 de 2001

Germán Doig Klinge: Hombre de Dios, amigo leal

por Eusebio Quiroz Paz Soldán
(Publicado en el diario El Pueblo)

En la correspondencia que me permitió llevar con él, siempre puse como vocativo: Germán, hombre de Dios. Efectivamente, como persona, ésa era la imagen y la presencia que trasmitía, a todos los que lo rodeaban. Una fuerza interior, una luz espiritual que irradiaba, y una manera de ser en perfecto acuerdo con su naturaleza, con su carácter, con su temperamento: sencillez, humildad, capacidad para escuchar y una sonrisa comprensiva y permanente. Sin duda, en lo profundo de su espíritu, Germán, había conseguido tener a Dios consigo, a fuerza de oración, de entrega absoluta a sus designios, de amor por sus semejantes.

Lo conocí muchos años y puedo afirmar que era mi amigo, en el antiguo sentido de la palabra: verdadero amigo, en las buenas y en las malas, leal, transparente, con el corazón abierto, capaz de hacer sentir importante a su interlocutor. Era, en realidad, un hombre extraordinario, que vivía la dimensión de la santidad, en su trabajo, en sus libros, y en la vida cotidiana.

Germán Doig Klinge, Vicario General del Sodalicio de Vida Cristiana, ha sido llamado por el Señor a su lado cuando tenía solamente 43 años de edad y sinnúmero de proyectos positivos.

Infatigable en el trabajo, se dio tiempo cada vez que venía a Arequipa para visitarnos en mi hogar, donde compartía alegremente, una taza de té y el pan familiar, en medio de serias conversaciones sobre temas de interés común. Esa era la demostración de su afecto fraterno. Yo recibí esa forma de aprecio de Germán y doy testimonio ahora de ello, con pesar y dolor. Su amistad, valor fundamental en su personalidad, tenía que ver con las cuestiones académicas que nos preocupaban: en octubre del 2000 lo vi, por última vez en Arequipa. Pronunció una conferencia muy completa, sobre su libro: "El desafío de la tecnología". Hice algunos comentarios sobre el mismo, que recibió con una sonrisa, debido a mi forma de exponer el tema.

En esa misma visita tuvimos un largo encuentro en la Universidad San Pablo, en cuyo desarrollo estaba profundamente interesado y comprometido con su proyección. Dejamos ahí varios temas que requerían de ulterior acuerdo, que no se produjo, pues el Señor Jesús lo llamó a su lado hace poco.

Germán Doig Klinge, era un intelectual de elevado rango académico; era un pensador católico que nos dejó el testimonio de una obra sólida, sobre temas teológicos y sociales, así como de Iglesia; al lado de esta vocación intelectual brillaba con acento propio su inmensa espiritualidad, la santidad de su vida, su entrega al Señor, a la Virgen María, a sus amigos y al SCV.

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