Febrero 20

Continúan expresiones de reconocimiento a ejemplar testimonio cristiano y evangelizador del laico peruano Germán Doig Klinge

Lima, 20 (NE) En estos días, numerosos hombres y mujeres de Iglesia han continuado expresando su reconocimiento ante el testimonio de la vida cristiana ejemplar y sobre el apostolado de Germán Doig Klinge, llamado a la Casa del Padre el pasado martes 13 de febrero, contando con 43 años de edad, la mayoría de los cuales entregó al servicio de la Iglesia desde su consagración apostólica en el Sodalicio de Vida Cristiana. Card. Lopez RodriguezDe diversos lugares de América y de Europa se vienen conociendo pronunciamientos sobre quien sin lugar a dudas fue un hombre de la Iglesia que supo amarla y servirla con todo su ser anunciando incansablemente el Evangelio de cara al siglo XXI. En esta ocasión recogemos algunos de los muchos testimonios de Pastores de origen latinoamericano.

El Cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez, Arzobispo de Santo Domingo y Primado de América, afirmó: "Yo puedo dar testimonio de sus cualidades humanas y espirituales, de su gran fidelidad como laico consagrado y de su gran amor a la Iglesia. Me unió a él una gran amistad que valoré mucho." "Su partida es ciertamente un dolor para su comunidad y para la Iglesia en América Latina; pero puedo asegurar que, gozando en el cielo, no dejará de interceder por nosotros", agregó.

Mons. Fabio Suescún Mutis, Obispo de Pereira (Colombia) comentando sobre el tránsito de Germán Doig señaló que en "América Latina se tiene ahora un ejemplo más para seguir con alegría a Jesús, para amar más a la Iglesia y para realizar su misión de evangelización y de reconciliación". Mons. SuescúnAmpliando más sus declaraciones el Obispo de Pereira dijo: "Por la hermosa realidad del misterio de la Comunión de los Santos, Germán seguirá trabajando por el fortalecimiento del Movimiento de Vida Cristiana y por el Sodalicio de Vida Cristiana". A continuación declaró: "En vida nos dejó el testimonio de un laico, consciente de su bautismo y de su entrega apostólica para que de manera especial los jóvenes conocieran la bondad del Corazón de Jesús".

Monseñor Juan Luis Cipriani, Arzobispo de Lima y Primado del Perú, quien será creado Cardenal por el Papa Juan Pablo II el próximo 21 de febrero, por su parte destacó "su generosa y sacrificada entrega a la tarea de colaborar fielmente en los apostolados del Sodalicio desde el primer momento. Siempre lo recordaremos como un hombre bueno, sencillo, piadoso y con un gran amor a la Iglesia, ejemplo para todos"Mons. Cipriani.

Asimismo, el Arzobispo Primado de México, Cardenal Norberto Rivera Carrera, señaló que Doig había sido durante su vida un "Apóstol de la Comunión". "Admiré en él el sentido de sabiduría, no solamente en conocimiento enciclopédico, sino en el sentido de la sabiduría cristiana," afirmó el Purpurado mexicano, quien destacó asimismo "el mucho bien que hizo a la Iglesia." "Fue Apóstol de comunión, pues sabía crear vínculos de solidaridad en donde quiera que se encontraba. Siempre servía de puente para que nosotros pudiéramos tener esa comunión entre nuestras comunidades eclesiales".

El presidente de la Conferencia Episcopal Peruana, Mons. Luis Bambarén, Obispo de Chimbote, expresó su gratitud al "testimonio de vida de un hombre consagrado a Dios" y transmitió el sentir de " mis hermanos en el Episcopado y la seguridad de nuestras oraciones".

Por su parte el presidente de la Conferencia Episcopal Colombiana, Mons. Alberto Giraldo Jaramillo, recordó el talante de intelectual católico y eclesial de Germán Doig. Hizo memoria de cómo en una visita a Medellín el recientemente nombrado Cardenal François Xavier Nguyên Van Thuân, Presidente del Pontificio Consejo Justicia y Paz, le preguntó dónde podía obtener un ejemplar del "Diccionario de Río, Medellín, Puebla y Santo Domingo", pues le parecía lo mejor que había conocido sobre las conferencias generales del episcopado de América Latina. "Yo admiré mucho ese trabajo" de Germán Doig, afirmó Mons. Giraldo, y de inmediato obtuvo que le hicieran llegar un ejemplar del libro al Presidente del Pontificio Consejo.

Tras relatar diversos recuerdos sobre el pensador y evangelizador latinoamericano, el Arzobispo Giraldo recordó que su último encuentro tuvo lugar con ocasión del Congreso Eucarístico Nacional de Lima, donde asistió. En aquella ocasión "tuvimos unos diálogos sencillos, fraternos, alegres, pero muy profundos. Me impresionaron fundamentalmente dos cosas: en primer lugar, esa capacidad de estar al día en los desafíos que se van presentando a la fe, sobre todo desafíos sentidos por un laico; y en segundo lugar, su espiritualidad seria y honda, una espiritualidad que yo aprendí a apreciar y con la que entré en profunda sintonía".

Mons. LozanoMons. Javier Lozano Barragán, Presidente del Pontificio Consejo para la Pastoral de la Salud, ha señalado: "Tuve el honor de conocer a Germán en Lima y platicar mucho con él, después tuvimos contactos aquí en Roma. He leído sus libros. Realmente era exponente de la Nueva Evangelización que necesitamos en especial para América Latina".

Monseñor Miguel Irizar Campos, Secretario de la Conferencia Episcopal Peruana, resaltó la gratitud del Episcopado Peruano al servicio eclesial y a la obra evangelizadora de Germán Doig, y en una homilía señaló: "Germán, tu vida ejemplar, el testimonio de tu vida, marcará a muchos jóvenes que te han seguido acá".

Monseñor Estanislao Karlic, Arzobispo de Paraná y Presidente de la Conferencia Episcopal Argentina ha declarado que "Germán nos regaló su vida con la generosidad y la totalidad con que lo hacen los humildes. Bendigamos al Señor por ello". En su comentario siguió diciendo: Mons. Brazzini"Y puesto que Germán quiso completar en sí lo que falta a los padecimientos de Cristo, pidámosle que sea nuestro intercesor ante Jesús para que recibamos la gracia, la sabiduría y el coraje de trabajar por la Civilización del Amor, que él soñó y realizó, primero en su persona, y después en los ambientes donde, por su testimonio y su palabra, contagiaba la bondad de sus grandes virtudes".

El Obispo Auxiliar de Lima, Monseñor Alberto Brazzini Díaz-Ufano, afirmó en un mensaje al Sodalicio de Vida Cristiana que "pensando en el regalo que ha significado no sólo para el Sodalicio sino para la Iglesia la persona y la obra de Germán, he pensado que ustedes tenían ya, gracias a Dios, muchísimas fundaciones en diversos lugares de nuestra América y en Roma. Pero faltaba una Fundación muy importante: la del Cielo, y ¿quién mejor que Germán para ser pionero en el lugar donde está el Señor y donde está puesta nuestra esperanza?".

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Reconocido promotor de la DSI llama a no dejar pasar legado apostólico de Germán Doig

SAN JOSÉ, 20 Feb. 01 (ACI).- El Padre Claudio Solano, director del prestigioso Instituto Juan XXIII que promueve la Doctrina Social de la Iglesia, y gran impulsor del solidarismo en Costa Rica, expresó a través de un conmovedor testimonio, la necesidad de recordar la memoria de Germán Doig Klinge.

En una semblanza del Vicario del Sodalicio de Vida Cristiana y Coordinador del Movimiento de Vida Cristiana, llamado el martes pasado a la Casa del Padre a los 43 años, el P. Solano recordó que Germán "desde su juventud supo responder a la llamada del Señor, como dice, el profeta: ‘Aquí estoy Señor para hacer tu Voluntad’, hasta gastarse y desgastarse por el Reino de Dios".

El P. Solano se encontraba dictando unas conferencias sobre Solidarismo y Doctrina Social de la Iglesia en Lima Perú por invitación de Germán Doig cuando éste fue convocado a la Presencia de Dios. El prestigioso sacerdote costarricense participó intensamente de las exequias de quien varios obispos latinoamericanos han calificado de Apóstol de la Nueva Evangelización.

"Germán se comprometió en el servicio evangelizador de la Iglesia al punto de llenar a plenitud el ideal del laico, que el Santo Padre plasmó en su reciente Carta Apostólica del Nuevo Milenio: búsqueda de la santidad a través del apostolado evangelizador, iluminado por la Palabra, alimentado con la Eucaristía, con la mirada puesta en María, su ‘fuente de ternura’ y ‘ejemplo de pureza’ y con su vida totalmente confiado en su amor hasta el último momento de su vida", dijo el P. Solano, un testigo de excepción de los últimos de apostolado de Germán Doig.

"Las exigencias de este estilo de vida apostólica continúa el director del Instituto Juan XXIII lo llevaron a santificarse en la espiritualidad de lo cotidiano, dejando para todos nosotros el modelo acabado de santificación para este siglo y milenio que empiezan".

"Su profunda y sólida espiritualidad se resume en toda una vida convertida en oración, amor a la eucaristía, y vida iluminada permanentemente por la Palabra de Dios que supo realizar en obras concretas de identificación con las necesidades múltiples de la persona humana", agregó el sacerdote.

Por ellos, "su sólida vida espiritual, su consistente formación intelectual y su audacia apostólica hacen de Germán el prototipo del apóstol del tercer milenio", concluyó.

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Realismo, sencillez y hondura
"En memoria de Germán Doig"

por Manuel Rodríguez Canales
(Boletín - Internet)

Realismo, sencillez y hondura. Creo que estas tres características te podrían describir. Tres características del Amor de Dios.

Realismo que se expresaba en la infinita reverencia con la que tratabas a todo aquél que se encontraba contigo. Realismo en el buen humor de tu esperanza incesante y concreta. Realismo en tu amor a la Iglesia, experta en humanidad. Creo que no dudaría en decir que tú también lo fuiste y por eso, por tu madurez eclesial y sodálite, el Señor te cosechó como fruto maduro.

Sencillez en tu trato cordial y franco. Nunca te vi callar ni hablar por miedo sino por caridad, por servicio. Sencillez en tu pensar, en las preguntas pertinentes que le hacías a la realidad. Sencillez en tu preguntar a cualquiera que pudiera darte una luz sobre las amorosas inquietudes de tu intelecto. Sabías preguntar y acoger hasta las respuestas más aparentemente tontas o mal formuladas y sacarles lo mejor. No sabes cuánto admiré en ti esa capacidad de pensar y hacer pensar tan sanamente, tan amablemente, tan sodálitemente. Sencillez en atender y en evitar atender mal cuando no tenías tiempo. Con todas tus ocupaciones, cuando donabas tu tiempo, realmente lo donabas. Como muchos, he tenido contigo conversaciones de horas y de minutos, pero todas eran de una riqueza muy grande. Sencillez en tu prudencia plasmada en decisiones certeras y en silencios oportunos. Sencillez en tu obediencia solícita a Dios, al Fundador y Superior. Sencillez en la formación que nos diste hasta sin hablar y que como dijo Monseñor Gurruchaga se prolonga hoy que ya no volveremos a escuchar tu voz por que "muerto sigues hablando". Sencillez en tu misma muerte, durmiendo con la tranquilidad de siempre, durmiendo ahora en tu ataúd de madera simple, aferrado a la Cruz y a la Resurrección, y a tu viejo Rosario, añejo cordón filial que te une a Nuestra Madre.

Hondura que se expresaba en tu comprensión de los signos de los tiempos, en tu oración y esa teología sodálite que llevabas como un don inagotable para todo el que te conociera. Hondura y horizonte de eternidad, de servicio a todos los hombres y mujeres que Dios nos ha dado como hermanos. Hondura para tomarle el pulso a la cultura y salir el encuentro de las inquietudes, de los gozos y esperanzas, angustias y temores de los hombres y mujeres de tu tiempo. Hondura al hablarnos de una vida espiritual intensa en la que la acción se vuelve liturgia contínua convirtiendo los momentos fuertes en cantera de trabajo y servicio. Hondura al investigar y escribir sobre la tecnología como una de las notas características de este cambio de milenio que ha sido para ti la entrada en la eternidad. Hondura al reflexionar sobre el silencio, viejo compañero tuyo, ese silencio lleno de Dios en el que ahora te has sumergido.

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