Febrero 19 de 2001
Presidente de la Conferencia Episcopal Argentina pone de relieve vida cristiana de Germán Doig
Roma, 19 (NE) Germán Doig Klinge, quien fuera Vicario General del Sodalicio de Vida Cristiana y Coordinador del Movimiento de Vida Cristiana, fue llamado a la Casa de Padre el 13 de febrero. Desde entonces numerosos miembros de la jerarquía de la Iglesia en América y el Vaticano, así como intelectuales, dirigentes de movimientos eclesiales y otros fieles, han expresado su reconocimiento a la vida de Germán Doig y su aporte a la Nueva Evangelización.
Monseñor Estanislao Karlic, Arzobispo de Paraná, con la profundidad espiritual que lo caracteriza, ha declarado que "Germán nos regaló su vida con la generosidad y la totalidad con que lo hacen los humildes. Bendigamos al Señor por ello".
El Presidente de la Conferencia Episcopal Argentina tuvo ocasión de conocer ampliamente a Germán Doig desde años atrás y colaborar conjuntamente en diversas acciones evangelizadoras. En su comentario siguió diciendo: "Y puesto que Germán quiso completar en sí lo que falta a los padecimientos de Cristo, pidámosle que sea nuestro intercesor ante Jesús para que recibamos la gracia, la sabiduría y el coraje de trabajar por la Civilización del Amor, que él soñó y realizó, primero en su persona, y después en los ambientes donde, por su testimonio y su palabra, contagiaba la bondad de sus grandes virtudes".
Recuerdan a Germán Doig en intenso Rosario
Lima, 19 (NE) Este fin de semana dirigentes y animadores de diversas ramas del Movimiento de Vida Cristiana, e integrantes de la Familia Sodálite, participaron de un emotivo Rosario en recuerdo de Germán Doig Klinge, Vicario General del Sodalitium Christianae Vitae y Coordinador General del Movimiento de Vida Cristiana, llamado a la Casa del Padre el pasado martes 13 de febrero. El Rosario se rezó en paralelo en diversas ciudades del Continente Americano en las que trabaja apostólicamente el Movimiento de Vida Cristiana. En él se meditaron los Misterios Gloriosos, los cuales se acompañaron con citas de la Sagrada Escritura.
En Lima, muchos centenares de personas se congregaron en los jardines y patios del Centro Pastoral Nuestra Señora de la Evangelización, donde habitaba y tenía su centro apostólico Germán Doig, como una manifestación de adhesión a una devoción mariana que tanto inculcó a lo largo de su vida.
En aquel lugar, antes de iniciar la oración del Rosario, dos hermanas de Germán pusieron a los pies de la imagen de Nuestra Señora de la Reconciliación una ofrenda de flores blancas. Los cantos y la misma cadencia de la plegaria mariana contribuían a generar un ambiente de profunda oración y apertura al misterio, en el que miembros de la Familia Sodálite meditaron en un espíritu de honda comunión los Misterios de la Virgen.
Luego del rezo del Rosario, Luis Llerena y su esposa Olga, miembros de la asociación del MVC llamada Familia de Nazaret, recordando a Germán Doig, manifestaron que él "tenía una enorme capacidad para acoger a las personas. Era un hombre muy humilde y bueno que se entregaba de corazón en todo lo que hacía, hasta en los más pequeños detalles". "Tenía la cercanía de un amigo y la acogida de un padre. Así, nos comunicaba su ardor por hacer apostolado", señalaron.
"Fue para todos nosotros una bendición del Señor haberlo conocido, -testimonió Nelly Calvo, Coordinadora General de la asociación emevecista Betania- Fue una persona que cumplió fielmente su misión y con ello nos dejó un claro testimonio de que es posible vivir una vida cristiana auténtica en todo momento". "Se acercaba a todos con reverencia, con sencillez y alegría, encarnando siempre la espiritualidad sodálite".
Por su parte, Manuel Sarria, Coordinador Local del MVC en Guayaquil (Ecuador), recordó: "Hace 20 años conocí a Germán y siempre me impresionó su preocupación por responder a la misión evangelizadora de la Iglesia". "Él me ayudó decisivamente en mi conversión y también a encontrar un camino de servicio al Señor y a mis hermanos". Asimismo, destacó la piedad filial a Santa María de Germán, que la "trasmitía con todo su ser". Sarria dijo que pensaba que ello le ayudaba a "acercarse con reverencia a las personas para llevarles el Evangelio".
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