Febrero 15
Obispos destacan amor y servicio ejemplar a la Iglesia de Germán Doig Klinge, apóstol de la nueva evangelización
Lima, 15 (NE) Monseñor Miguel Irizar, Obispo del Callao y Secretario general de la Conferencia Episcopal Peruana, presidió ayer una Eucaristía de cuerpo presente, en recuerdo de Germán Doig Klinge, Vicario general del Sodalitium Christianae Vitae y Coordinador general del Movimiento de Vida Cristiana, llamado a la Casa Paterna el día martes. La Misa, a la que asistieron Don Luis Fernando Figari, Fundador del Sodalitium y del Movimiento de Vida Cristiana, así como numerosos miembros de la Familia Sodálite, además de centenares de personas, tuvo lugar en la iglesia Nuestra Señora de la Reconciliación, en la ciudad de Lima.
Al inicio de la celebración Eucarística se dio lectura a una carta enviada por el Pontificio Consejo para los Laicos, del cual Doig por nombramiento del Santo Padre era miembro desde 1996, firmada por el Cardenal J. Francis Stafford, Presidente de dicho dicasterio, así como por Monseñor Stanislaw Rylko y Guzmán Carriquiry, Secretario y Subsecretario respectivamente. "Tenemos muy vivo y presente el generoso, fiel e inteligente testimonio cristiano, católico de Germán. Toda su vida fue signo de entrega a Cristo y de amor a la Iglesia, especialmente en su pertenencia al Sodalicio y al Movimiento de Vida Cristiana, en los que desempeñara además tan importantes responsabilidades", señala la carta.
Durante su sentida homilía, Monseñor Irizar recordó vivamente el ejemplar testimonio de vida cristiana de Germán Doig, expresando asimismo su cercanía a los miembros de la familia eclesial a la que pertenecía. "Dios lo ha encontrado maduro para este paso, como quien ha cumplido, para nosotros prematuramente, su tarea y la misión que el Padre le confió dentro de la familia del Sodalicio de Vida Cristiana, dentro de la familia de la Iglesia", señaló el Prelado, destacando particularmente el gran servicio a la Iglesia que había prestado a lo largo de su vida "con mucha humildad y con mucho espíritu realmente eclesial".
Por otro lado, Monseñor Irizar en su condición de Secretario General expresó en nombre de la Conferencia Episcopal Peruana y de todos los Obispos del Perú el hondo agradecimiento "a Germán y a todos ustedes por la colaboración humilde, sacrificada, a veces no aparente, silenciosa que dais a la Iglesia." "Todos hemos perdido un amigo, un colaborador… pero hemos ganado un amigo de Dios en la Casa del Padre, junto a Jesús y María, y un intercesor", añadió Monseñor Irizar en su intensa homilía. De igual modo, subrayó la gran labor de Germán Doig a favor de la reconciliación, así como su profundo amor a la Santísima Virgen María.
Con palabras emocionadas dijo: "Germán, tu vida ejemplar, el testimonio de tu vida, marcará a muchos jóvenes que te han seguido acá, y será también una buena lección para los Pastores, para que con humildad perseveremos". Más adelante, dirigiéndose a los allí presentes, dijo: "La edificación de esta Iglesia que os necesita, el signo de la comunión, el signo del perdón, el signo de la reconciliación nos es mucho más fácil desde el corazón doloroso de la Virgen María, Madre de la Iglesia, y Madre de esta familia del Movimiento de Vida Cristiana, del Sodalicio de Vida Cristiana y de todo lo que está surgiendo como fruto de esta espiritualidad que el Señor bendice y que el Santo Padre ha reconocido para la Iglesia universal."
Por la mañana presidió una Eucaristía Monseñor Ricardo Durand, Obispo Emérito del Callao. Con palabras muy emotivas, Monseñor Durand expresó su cercanía y aprecio por Germán Doig. "Germán vive con Dios en la eternidad. Para nosotros es el dolor porque está separado de nosotros, pero también está unido espiritualmente y estará rogando por nosotros", afirmó el Prelado durante su homilía.
"Nosotros ansiamos el cariño, la paz, el amor, la comprensión, justicia y lo demás, que tiene su plenitud en Dios, y ahí estaremos con este Ser infinito en todas estas virtudes que tanto ansiamos. Ya Germán está con Dios." "Consolémonos y más bien encomendémonos a él porque yo estoy sincera y plenamente convencido que Germán está ya mirando a Dios cara a cara." "Dentro de la pena -señaló al concluir-, sintamos el consuelo de saber que está en la forma que he dicho y que está unido a nosotros y que seguirá trabajando por nosotros."
En una Misa previa, entre las varias que se vienen celebrando de cuerpo presente en el templo limeño, el Obispo de Lurín José Ramón Gurruchaga, afirmó: somos "nosotros los que estamos al pie de Jesús Crucificado, junto a la Madre. Pero Germán, que ya ha muerto con Cristo, está con la Madre". El querido pastor salesiano recordó: "Hace algunos años, en esta misma iglesia, yo había dicho que vuestra comunidad había nacido de María. Pues bien, ahora Germán está junto a María". Luego con voz templada por la emoción dijo que Germán Doig "vivió una vida de amor y de entrega a la Iglesia. Algún día la Iglesia lo proclamará beato o santo. Mientras tanto, sabiendo que él ha participado de la Cruz de Cristo, consolémonos nosotros porque nos duele su partida, pero alegrémonos al saber que por su amor a la Iglesia, a los jóvenes, por su consagración, él goza del rostro de Dios e intercede por todos nosotros".
A lo largo del día millares de personas han continuado desfilando delante del féretro de madera en la iglesia Nuestra Señora de la Reconciliación. Las oraciones, rosarios y cantos han acompañado a la enorme cantidad de fieles que se han sentido en algún momentos tocados por el apostolado de Germán Doig Klinge, por su testimonio cristiano, por su ejemplo de vida como seguidor del Señor Jesús, por sus enseñanzas espirituales, por su solidaridad humana. Provenientes de diversos lugares de Lima y Callao un fluir interminable de personas se han ido acercando durante todo el día hasta altas horas de la noche para orar y expresar su reconocimiento a la vida y obra de este ejemplar apóstol de la nueva evangelización.
Hombres y mujeres de Iglesia recuerdan legado de Vicario General del Sodalicio
LIMA, 15 Feb. 01 (ACI).- Diversas personalidades, desde Cardenales hasta humildes fieles cristianos, pasando por militantes de movimientos laicales, recordaron el testimonio ejemplar de la vida de Germán Doig Klinge, Vicario General del Sodalitium Christianae Vitae y Coordinador General del Movimiento de Vida Cristiana (MVC), llamado por el Señor a su presencia el martes 13 de febrero en la ciudad de Lima, Perú.
Decenas de miles de personas, desde congresistas católicos hasta modestos habitantes de barrios marginales coparon las instalaciones de la parroquia Nuestra Señora de la Reconciliación para velar su cuerpo.
Un testimonio inolvidable
Entre quienes compartieron sus reflexiones en torno al legado de cristiano ejemplar dejado por Germán está el Cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez, Arzobispo de Santo Domingo y Primado de América, quien señaló que "no puedo sino sentir pesar por esta inesperada muerte del querido Germán".
"Yo puedo dar testimonio de sus cualidades humanas y espirituales, de su gran fidelidad como laico consagrado y de su gran amor a la Iglesia. Me unió a él una gran amistad que valoré mucho. Su partida es ciertamente un dolor para su comunidad y para la Iglesia en América Latina; pero puedo asegurar que, gozando en el cielo, no dejará de interceder por nosotros", agregó.
Por su parte, el Cardenal Juan Luis Cipriani Thorne, Arzobispo de Lima y Primado del Perú, destacó haber tenido "la satisfacción de conocer de cerca a Germán" y de haber atestiguado "su generosa y sacrificada entrega a la tarea de colaborar fielmente en los apostolados del Sodalicio desde el primer momento. Siempre lo recordaremos como un hombre bueno, sencillo, piadoso y con un gran amor a la Iglesia, ejemplo para todos".
"Comprendo -agregó el Primado peruano- el dolor que embarga en estos momentos a toda la familia sodálite, los acompaño con mis oraciones desde Roma -¡Junto a Pedro!-pidiendo al Señor, que siempre sabe más, que Germán sea un nuevo intercesor en el cielo".
Recordar a Santa Rosa
El Cardenal James Francis Stafford, Presidente del Pontificio Consejo para los Laicos, recordó que "fue a través de las plenarias del Consejo y de sus valiosos aportes a este Dicasterio como establecí con Germán una relación personal. Por eso, accedí a escribir la introducción del excelente libro que publicó, recogiendo y sintetizando muy bien el pensamiento del Papa Juan Pablo II sobre los movimientos y asociaciones laicales".
"Así pude conocer y apreciar sus numerosos dones intelectuales y personales, y especialmente, su profunda devoción al Papa", agregó.
"Su partida -dijo el Cardenal Stafford-, que parecía remota por su juventud, deja un enorme vacío para su comunidad y la Iglesia; pero es parte de los designios de Dios el tener a Germán con él, para así contar con un poderoso intercesor para el Sodalicio de Vida Cristiana, el Movimiento de Vida Cristiana, la Iglesia en América Latina y este Dicasterio".
"Su llamada temprana nos recuerda el misterio de Santa Rosa de Lima, también convocada por Dios en plena juventud; porque el Señor sabe cuándo los frutos están maduros para la siega", concluyó el Purpurado.
El Vicepresidente de la Pontificia Comisión para América Latina, Mons. Cipriano Calderón Polo, recordó, por su parte, que "Germán fue un querido amigo, ejemplar laico consagrado, generoso servidor de la Iglesia, incansable apóstol de la Nueva Evangelización. La Comisión aprecia muchísimo lo que Germán ha realizado por la Evangelización de América Latina mediante su acción, sus escritos y su participación en simposios y reuniones". "Lo extrañaremos mucho, porque América Latina necesita mucha gente así", concluyó.
Durante una de las sucesivas Misas de cuerpo presente celebradas en la Parroquia de Nuestra Señora de la Reconciliación, Mons. Ricardo Durand Florez, Arzobispo Emérito del Callao y Ex Presidente de la Conferencia Episcopal Peruana, señaló que "hay momentos en que uno se siente golpeado por algo inesperado, como me pasó a mí ayer cuando me dijeron que Germán estaba ya con Dios".
"Yo conocía, estimaba y tenía un especial afecto por Germán. Me considero entre las personas que realmente tenían que sentir un impacto al saber que ya no estaba físicamente como nosotros. Pero he venido a decir que Germán, por su amor a Cristo resucitado, vive ahora con Dios en la eternidad. Para nosotros es un dolor, porque está separado de nosotros, pero él está unido espiritualmente y estará rogando por nosotros".
"Nosotros -dijo el querido Prelado de 84 años- necesitamos consolarnos, pero no Germán; porque él ya está con Dios, y siente la mano de Dios en su frente, como dice el Apocalipsis. Consolémonos y más bien encomendémonos a él, porque yo estoy sinceramente y plenamente convencido que Germán está ya mirando a Dios cara a cara. Dentro de la pena, sintamos el consuelo de saber que está unido a nosotros y que seguirá trabajando por nosotros. Germán está con nosotros y está con Dios. Encomendémonos a él".
En otra de las Misas celebradas en la parroquia confiada a los sodálites, Mons. José Ramón Gurruchaga, Obispo de Lurín -Perú-, señaló que "somos nosotros los que estamos al pie de Jesús Crucificado, junto a la Madre. Pero Germán, que ya ha muerto con Cristo, está con la Madre. Hace algunos años en esta misma Iglesia yo había dicho que vuestra comunidad había nacido de María. Pues bien, ahora Germán está junto a María".
El Prelado recordó que Germán "vivió una vida de amor y entrega a la Iglesia. Algún día la Iglesia lo proclamará beato o santo; mientras tanto, sabiendo que él ha participado de la Cruz de Cristo, consolémonos nosotros porque nos duele su partida, pero alegrémonos al saber que por su amor a la Iglesia, a los jóvenes, por su consagración, él goza del rostro de Dios e intercede por todos nosotros".
Gracias de la Iglesia en el Perú
Palabras especialmente emotivas fueron pronunciadas por Mons. Miguel Irizar Campos, Obispo del Callao y Secretario General de la Conferencia Episcopal Peruana.
Durante la Misa que presidió a las 6:00 p.m. -hora local-, el Prelado destacó la futilidad de "buscar una respuesta humanamente razonable a un acontecimiento como este, la partida inesperada de nuestro querido hermano Germán". "Ponemos su tránsito a la casa del Padre en el corazón de Jesús, el Buen Pastor. Y lo he encontrado maduro para ese paso, como quien ha cumplido para nosotros prematuramente su tarea, el servicio y la misión que el Padre le confió dentro de vuestra familia del Sodalicio", agregó
El Prelado recordó especialmente "los momentos en que yo he recurrido a la ayuda fraterna de Germán para una colaboración, para un trabajo, para preparar un tema, una exposición", y destacó que "muchas veces están esos colaboradores ocultos que son los que han aportado su ciencia, sus conocimientos, su fe, su experiencia y también su carisma de vida".
"Por eso públicamente y ante todos ustedes, tengo que darle gracias a Germán. El no necesita anotar ahora esos méritos porque está escrito en el libro de la vida, en la casa del Padre, las veces que yo como otros hemos recurrido a él. El ha aportado su ciencia, su vocación, su servicio con mucha humildad y con mucho espíritu realmente eclesial", dijo.
"Así interpreto -dijo el Secretario del Episcopado peruano- la carta del Cardenal Stafford, Presidente del Pontificio Consejo para los Laicos, del que era miembro Germán Doig y donde colaboró con sus conocimientos, con sus propio carisma vivido en una Sociedad de Vida Apostólica laical reconocida y aprobada por el Santo Padre".
"Desde la Iglesia que está en el Perú, no sólo a título personal como Obispo del Callao, sino en nombre también de los Obispos del Perú y de la Conferencia Episcopal, agradezco a Germán y a todos ustedes por la colaboración humilde y sacrificada; a veces no aparente, silenciosa, que dais a la Iglesia".
Hablan los laicos
Don Vicente Espeche-Gil, Embajador de Argentina en la Santa Sede, señaló que "la muerte de una persona tan apreciada me deja simplemente sin palabras. Germán era un hombre de Dios, un buen amigo, un intelectual de fuste y estoy seguro que en el cielo estarán de fiesta por tenerlo con él".
Teresa de Bozzo, Secretaria ejecutiva de la Comisión Episcopal de Laicos, quien trabajó junto a Germán Doig durante varios años, señaló que "creo que tengo que agradecer a Dios el haber tenido la oportunidad de conocer y de tratar a un varón ejemplar, porque para mi Germán era como un santo. Una de las cosas que más me impresionaba de él era la limpieza de su mirada. Es impresionante el hecho de estar cerca de un hombre tan preparado, pero a la vez tan sencillo y tan humilde que se adecuaba a cualquier circunstancia y que jamás supo decir no a cualquier cosa que se le pedía".
Rino Chiaperin, responsable de Movimiento de los Focolares en el Perú, señaló recordar a Germán "como un hombre íntegro, de una visión sobrenatural, un hombre capaz, conocedor de muchas realidades y que vivía con mucha humildad". "Recuerdo sus palabras en el Encuentro preparatorio de Pentecostés y lo increíblemente impresionados que quedamos con la profundidad de su discurso. En ese momento confirmamos cómo Germán era un hombre de Dios".
Berta Veliz, encargada del Movimiento Legión de María señaló que "yo creo que Germán ha sido la persona más extraordinaria que he conocido en mi vida. Siempre fue una persona muy atenta, tan solícita para todo lo que se le pedía, siempre estaba dispuesto a ayudarnos. Él dio absolutamente todos sus talentos por el bien de la Iglesia".
Ruperto Escobar, del Movimiento Shönstatt, señaló que "Germán fue una persona muy cercana conmigo. Desde que llegó el movimiento de Shönstatt a Perú, él nos brindó su apoyo. Siempre tuvo una idea muy clara y difundió entre nosotros la importancia de los movimientos en la vida de la Iglesia y por supuesto que también promovió la figura del laico. Como persona para mí fue un amigo, un padre, una persona que siempre me acogió y que siempre te llevaba hacia Dios".
Angela Petrich, Encargada del Movimiento Familiar Cristiano, señaló por su parte que "a Germán siempre lo recordaré como una persona excepcional. A pesar de ser un intelectual y de tener un conocimiento tan grande, siempre nos hablaba con mucha naturalidad y sencillez y con esta misma manera respondía a cualquier pregunta. No podré olvidar su generosidad".
Berta de Rodríguez, Secretaria de la Comisión Episcopal de Familia recordó conocer a Germán a lo largo de 13 años, "y ha sido la oportunidad más hermosa que he tenido en mi vida. Además de enseñarme tanto, él transmitía una profunda tranquilidad y sencillez. Literalmente transmitía al Señor. El estar junto a él era aprender mucho y llenarme de una gran paz y reconciliación. Yo creo que uno de sus principales aportes a la Iglesia estuvo centrado en su brillante capacidad intelectual. Él pudo transmitir toda esa intelectualidad con gran sencillez y lo puso al alcance de todo el mundo".
Exequias
El cuerpo de Germán Doig partirá de la Parroquia Nuestra Señora de la Reconciliación, tras la última Misa, al Parque del Recuerdo.
Nacido en Lima el 22 de mayo de 1957, Luis Germán José Doig Klinge estudió en la Escuela Inmaculado Corazón y luego en el Colegio Santa María de esta ciudad.
Posteriormente cursó estudios de Filosofía en la Facultad de Teología Pontificia y Civil de Lima, así como de Derecho en la Universidad San Martín de Porres. Fue iniciador y director del Instituto Vida y Espiritualidad y de la revista VE. Desde hace muchos años ha sido un infatigable colaborador de la Comisión Episcopal de Laicos de Perú, trabajando en la coordinación de los diversos movimientos eclesiales y en la promoción del laicado según las enseñanzas del Concilio Vaticano II.
Fue autor de numerosas obras, entre ellas "El Silencio: Una Pedagogía de la Voluntad", "Juan Pablo II y la cultura en América Latina", "Los derechos humanos y la Enseñanza Social de la Iglesia", el "Diccionario de Río, Medellín, Puebla y Santo Domingo", así como "El Desafío de la Tecnología: Más allá de Ícaro y Dédalo".
Germán Doig ha sido un testimonio ejemplar de las virtudes teologales y cardinales. Modelo de esfuerzo, generosidad, humildad, amor fraterno y dedicación absoluta al horizonte de la misión, contribuyó de manera decisiva en el crecimiento del Sodalicio de Vida Cristiana y del Movimiento de Vida Cristiana.
El sendero testimonial de lo que significa ser un cristiano coherente de cara a un mundo en continuo cambio ha sido recogido por centenares de personas, especialmente jóvenes y pobres, para hacer realidad uno de los lemas más entrañables de la Familia Sodálite a la que pertenecía y que él vivió a plenitud en primera persona: "Oración para la vida y el apostolado; vida y apostolado hechos oración".
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