DIÁLOGO
Sobre el papel del apostolado laical en la Nueva Evangelización ACI-PRENSA dialogó con Germán Doig, recientemente elegido Miembro del Pontificio Consejo para los Laicos.
¿Qué papel le cabe al Pontificio Consejo para los Laicos en el contexto de la Nueva Evangelización?
El Pontificio Consejo para los Laicos es una de las instancias a través de las cuales el Romano Pontífice realiza su ministerio pastoral universal, en este caso en el importante campo del laicado que, como se sabe, es una de las áreas decisivas de la Nueva Evangelización. El Consejo tiene competencia en todos aquellos aspectos de la vida de la Iglesia universal que tienen que ver con la promoción y coordinación del apostolado de los laicos.
¿Qué importancia tiene el apostolado laical en este tiempo de preparación del Tercer Milenio?
Tiene una enorme importancia. La convocatoria a emprender una Nueva Evangelización involucra a todo el Pueblo de Dios. Todos los fieles cristianos, en virtud del bautismo y de la confirmación, estamos invitados a anunciar al Señor Jesús. El Código de Derecho Canónico indica que se trata de un derecho y un deber. Y precisa además que es una obligación que apremia en aquellas circunstancias en las que sólo a través de ellos pueden los hombres y mujeres escuchar el Evangelio y conocer al Señor Jesús, situación que ocurre con frecuencia. Esto pone de relieve la enorme responsabilidad de los laicos en el apostolado de la Iglesia, especialmente en tiempos de cambios como los que estamos viviendo a las puertas del Tercer Milenio. La humanidad enfrenta en muchos sentidos situaciones inéditas que influirán profundamente en su cultura. Hechos como el fenómeno de la "globalización" y el desarrollo tecnológico son expresión del nuevo estadio histórico al que está ingresando la humanidad. Los profundos cambios de paradigmas culturales que estamos viendo gestarse abren nuevos desafíos para el Pueblo de Dios en campos difíciles y trascendentales de la cultura en los que los laicos pueden y deben aportar mucho.
¿Cómo contribuyen los nuevos movimientos y asociaciones laicales en la tarea de la Nueva Evangelización?
La Iglesia enseña que el derecho-deber de comprometerse en su misión evangelizadora se puede ejercer tanto a nivel personal como en forma asociada. Las asociaciones y movimientos eclesiales cumplen en ese sentido un rol muy importante, pues son espacios de comunión y participación en la vida y misión de la Iglesia que portan una inmensa riqueza. Los últimos tiempos han visto una floración singular de vida asociada que tiene una indiscutible relación con la renovación conciliar. Esta floración es un don de Dios para nuestro tiempo. El Papa Juan Pablo II ha hablado de una nueva época asociativa de los fieles laicos. Así, especialmente después del Concilio Vaticano II, hemos contemplado el surgimiento de una vasta y rica variedad de grupos, asociaciones y movimientos, aportando nuevos programas y proyectos, con nuevo ardor, nuevos métodos y nuevas expresiones. Estas nuevas asociaciones y movimientos eclesiales constituyen una esperanza concreta para la Iglesia. Justamente en la vigilia de Pentecostés el Papa Juan Pablo II afirmaba: «Uno de los dones del Espíritu a nuestro tiempo es, ciertamente, el florecimiento de los movimientos eclesiales, que desde el inicio de mi pontificado he señalado y sigo señalando como motivo de esperanza para la Iglesia y para los hombres». Tienen, pues, un rol sumamente importante y hasta diría decisivo en la Nueva Evangelización.
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