En memoria de Germán Doig

 

Editorial VE-51

 

Ha transcurrido más de un año desde que Germán Doig Klinge (1957-2001) fuera convocado por Dios a su presencia. El 13 de febrero de 2001, en la alborada del tercer milenio de la fe, a la edad de 43 años, reconocido pensador y evangelizador peruano partió inesperadamente hacia la Casa del Padre, dejando tras de sí un luminoso testimonio apostólico.

Al momento de su tránsito, Germán Doig era Vicario General del Sodalicio de Vida Cristiana y Coordinador General del Movimiento de Vida Cristiana. Había sido nombrado por el Santo Padre miembro del Pontificio Consejo para los Laicos, y sus reflexiones sobre diversos temas iban cobrando creciente significación en el contexto eclesial latinoamericano, abriéndose también a la universalidad de la Iglesia. A los ojos humanos la suya fue quizá una partida temprana; pero la luz de la fe nos sitúa en otra perspectiva sobre su paso al encuentro definitivo con Dios. Más aún cuando en su peregrinación por esta tierra manifestó una honda madurez, una significativa vida cristiana y una gran fecundidad en su despliegue como persona.

Como recuerdo y homenaje a quien fue su iniciador y primer director, «Vida y Espiritualidad» dedica el presente número de su revista a profundizar en la vida y obra intelectual de Germán Doig. Llenan las páginas de esta publicación algunos testimonios de Cardenales, obispos, presbíteros y laicos —consagrados y casados— que compartieron con Germán una sincera amistad, trabajando hombro a hombro en diversas tareas evangelizadoras. Evocaciones sobre su vida, recuerdos de su personalidad, alusiones a su amor apasionado por la Iglesia de Cristo y al significativo servicio que prestó en la Nueva Evangelización, a la que se entregó siempre con grandeza de ánimo, generosidad y constancia, se entremezclan aquí con iluminadores enfoques sobre sus planteamientos en diversas áreas.

Al estudiar el pensamiento de Germán Doig resalta en primer lugar la variedad de temas que abarca. Junto a la necesaria cooperación con la gracia en el camino de configuración con el Señor Jesús y la función dinámica de la Virgen María en la santificación del cristiano, aparecen el silencio activo, el llamado universal a la santidad y la reconciliación como categoría teológica clave para la comprensión de la misión de la Iglesia y de la vida cristiana en este tiempo. El tema de la cultura y su relación con el Evangelio, así como el desafío que representa para la Iglesia en la actualidad, se entretejen con las implicancias del desarrollo tecnológico en la cultura y la identidad cultural latinoamericana desde la profundización en su sustrato católico. Asimismo, la reflexión sobre la solidaridad y la doctrina social de la Iglesia, la respuesta suscitada de lo Alto de los movimientos eclesiales, la promoción de la familia y la defensa de la vida, son otros de los asuntos abordados por Germán en su afán de llevar la luz del Evangelio a todas las realidades humanas.

Esta riqueza de aproximaciones y respuestas a los desafíos que la Iglesia afronta tiene como complemento la gran profundidad con que son tratados por él, lo cual nos remite al ámbito de su intensa vida espiritual. Y todos ellos encuentran un denominador común en la perspectiva de fe desde donde son abordados.

Los muchos testimonios sobre la vida de Germán Doig que diversas personalidades emitieron en los días posteriores a su tránsito, coinciden en la afirmación de que Germán vivía lo que predicaba. Para él, uno de los dramas de nuestro tiempo era la ruptura entre la fe y la vida, entre la fe y la cultura en sus diversas manifestaciones. Consecuentemente, Germán era un convencido de que la única forma de hacer frente a esa dura realidad era la coherencia de cada miembro de la Iglesia con el don recibido en el Bautismo. Desde su explícita vocación de laico plenamente consagrado al apostolado, buscaba que toda su acción se elevase como una oración constante al Padre. Aspiraba a vivir en permanente presencia de Dios, haciendo de su vida una liturgia continua. Consideraba que su vida debía desplegarse desde su situación de laico, y que quizá su mayor apostolado era ese testimonio de vida cristiana en un laico, que aunque consagrado perpetuamente a Dios, no se aleja de las coordenadas de vida laicales en su camino a la santidad a la que exhorta la Iglesia.

Por todo ello, esta edición conmemorativa quiere ser una invitación a conocer y ahondar no sólo en la obra escrita de Germán Doig Klinge, sino también en aspectos más profundos de su legado espiritual, que aparece como indesligable de su vida.

 

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