El MVC está integrado tanto por personas que a título individual se vinculan al Movimiento, como por asociaciones cuyos miembros se identifican como emevecistas. Las asociaciones del MVC son: Agrupaciones Marianas, Acción Universitaria, Betania, Emaús, Familia de Nazaret, Simeón y Ana, Solidaridad en Marcha.
Las
Agrupaciones Marianas, tanto masculinas como femeninas, son grupos para jóvenes
que desean madurar en su compromiso con el Señor y vivir una vida cristiana.
El hambre de encuentro con Dios mueve a sus integrantes a renovar el sentido
de su bautismo y vivir en forma coherente el horizonte que les presenta el Plan
divino. En cada agrupación participan entre cinco y doce jóvenes, que con el
apoyo de un animador se forman en las
verdades
de la fe y en las enseñanzas de la Iglesia. La agrupación es también un espacio
de oración y celebración de la fe. En ella se vive un ambiente comunitario en
el que se comparten fraternalmente las experiencias de la vida cotidiana. Cada
agrupado y agrupada, en la medida en que van madurando en la fe, buscan proyectarse
apostólicamente, dando testimonio de que el Señor Jesús es el Camino, la Verdad
y la Vida.
Acción Universitaria vincula grupos de universitarios del MVC. Se trata
de jóvenes que no sólo desean mantener su vida e identidad cristianas dentro
de su propio centro de estudios, sino que procuran generar actividades e iniciativas
que hagan presente la verdad de la fe en el mundo de la universidad y de la
cultura. Al tiempo que estudian sus carreras, comprenden que la vida cristiana
es para vivirla cotidianamente. Los emevecistas universitarios
anuncian
al Señor Jesús, comprendiendo que el campus es también una área de misión. Viviendo
estas experiencias intensas de la fe de la Iglesia, buscan seguir al Señor en
su amor por los más necesitados, realizando en la medida de sus posibilidades
acciones concretas de solidaridad y cooperando en la promoción humana de aquellos
que más lo necesitan.
Inspirados
en la espiritualidad conjunta que expresan las personalidades bíblicas de Marta
y María de Betania, en el MVC se reúnen grupos de mujeres adultas comprometiéndose
a profundizar en la fe, orar y anunciar al Señor Jesús con el testimonio de
sus vidas. Los grupos de Betania tienen también a su cargo diversas actividades
de proyección apostólica y
social
solidaria. Para expresar específicamente la vocación a la oración y al servicio
que las anima, las betanias buscan vivir según el modelo del hogar donde el
Señor Jesús encontraba el cordial y reverente recibimiento y atención de Marta
y María.
Tras
la imagen de los discípulos que se encuentran con el Señor en el camino de Emaús,
cenan con Él y van rápidamente a anunciarlo a los demás hermanos, hombres adultos
se reúnen en grupos para vivir más intensamente el aprendizaje de la vida cristiana,
para compartir y dialogar
fraternalmente,
para escuchar y acoger la Palabra de vida, para vivir intensamente la piedad
eucarística y dar testimonio de que el Señor Jesús es la reconciliación que
restablece la amistad con Dios Padre en el Espíritu.
Las
parejas de esposos de diversas edades que desean profundizar en la vivencia
de su matrimonio como un camino de santidad, se agrupan y participan de Nazaret.
Mediante un programa de formación desarrollado en reuniones semanales y de otras
iniciativas que contemplan las
exigencias
concretas de la vida matrimonial y familiar, y la formación de los hijos en
respeto y libertad, las parejas emevecistas procuran, con la ayuda de Dios,
vivir en sus propias familias según el horizonte de la Familia de Nazaret.
Es una asociación integrada por hombres y mujeres de la tercera edad que aspiran centrar sus vidas cada vez más en el Señor Jesús. A ejemplo de Simeón y Ana salen al encuentro del Señor Jesús y lo acogen en su corazón. Ese encuentro renueva su vida y los prepara para caminar con el Señor en esta etapa de su existencia, con la mirada puesta en Jesús y sus promesas, y su esperanza nutrida en la resurrección.
Esta
asociación hace concreto el amor por los más pobres y necesitados. Su objetivo
es manifestar en forma testimonial y activa la dimensión solidaria de la experiencia
de seguir al Señor Jesús. Sus integrantes trabajan entre los necesitados y muchos
de ellos viven en las zonas pauperizadas de las ciudades, buscando responder
al dinamismo evangelizador y a la promoción y desarrollo integral de la persona
humana. Su presencia en el mundo de los pobres y
necesitados
se realiza en una perspectiva de fraternidad solidaria, abriéndose al encuentro
con la persona de la hermana y del hermano y acompañándolos en su camino de
encuentro con el Señor Jesús. Sus miembros procuran alentar a que vivan una
fe coherente, promoviendo su desarrollo integral, de manera que puedan ir desplegando
todo su ser, invitando a la solidaridad fraterna y a la cooperación cristiana
de los pobres entre sí.